Mentiras completas y verdades a medias



miércoles 10 de marzo de 2010

Reunión de amigos

Emotivo y entrañable. Así puede calificarse el acto de presentación del poemario La vida en un día, un evento que logró reunir a un buen puñado de amigos cuyo nexo en común es el sincero aprecio hacia su autor, ese buen escritor y mejor persona que es Javier Vázquez Losada. El elenco de asistentes fue amplio, en su mayoría elementos habituales de los mentideros culturales de la capital. Me alegró mucho reencontrarme con viejos amigos a los que no veía desde hacía tiempo. Entre muchos otros, por allí circulaban Antonio Gómez Rufo, Paco Balbuena, Rubén Sánchez Trigos, Lorenzo Rodriguez Garrido, Recaredo Veredas, Isabel Camblor, Eugenia Rico...

Oficiaban como presentadores y padrinos Miguel Munárriz, José María Merino y Luis Alberto de Cuenca. Munárriz abrió la presentación dedicando unas halagadoras palabras tanto a los textos como a la calidad humana de Javier. Le siguió en el turno Luis Alberto de Cuenca, que incidió en las características de la poética de Javier y en su tesón como escritor a quien comparó con otro Javier, Javier Puebla, amigo común de muchos de los asistentes que no puedo asistir por motivos profesionales. Cerró la primera parte de la presentación José María Merino que elogió el trabajo de Javier y, en particular, los poemas que componían la antología que se presentaba.

Llegado el turno del autor, Javier, visiblemente emocionado por las muestras de afecto profesadas por los presentes, apenas pudo articular palabra. Fue parco en su exposición, agradeció la asistencia a todos y tras enunciar que era «preferible que hablasen los textos más que el propio autor» dio paso de inmediato a una ronda de lectura de algunos de los poemas que componen el volumen presentado, recital al que habíamos sido invitado algunos de sus amigos. La lectura fue intensa, fluida y dinámica —como lo es la poesía de Javier— Algunos, poco versados en el arte de declamar, hicimos lo que pudimos. Otros, como el caso de Eugenia Rico, Lorenzo Rodriguez o Luis Alberto de Cuenca, suscitaron una intensa emoción con el texto recitado. La ronda —y el propio acto— se cerró con una sentida lectura por parte de Blanca, la mujer de Javier, que leyó el poema que presta título a la compilación.

Terminado el acto, se procedió a la consiguiente firma de ejemplares por parte del autor y al tradicional vino español en la delegación del Principado de Asturias. Tras el cierre de la delegación, algunos irreductibles continuamos charlando y conversando animadamente en el bar de enfrente donde un servidor se enzarzó en una interesantísima conversación sobre cine y literatura con Rubén Sánchez, Recaredo Veredas y un nuevo amigo, Fernando González Ariza, excelente conversador y practicante del bello y curioso arte de la esgrima.

Y eso fue todo. Que ni fue poco ni estuvo nada mal.

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lunes 8 de marzo de 2010

Bueno, no ha sido tan traumático. Casi

Ya está terminada la reconfiguración de este blog. En principio todo parece funcionar como debe. Como único susto, el cambio supuso en principio la desaparición de todos los comentarios de todas las entradas de este blog. Por fortuna, se recuperaron misteriosamente al cabo de media hora.. Ahora, la nueva dirección formal de este blog es http://blog.pedrodepaz.com aunque la antigua dirección ( http://www.pedrodepaz.com/blog ) redirige de forma automática a la nueva y, como ventaja añadida, uno puede suscribirse si lo desea a los RSS de los comentarios de una entrada concreta. La única indicación importante es que deben ser reasignadas las fuentes RSS y ATOM de aquellos que estéis siguiendo el blog por ese método. Borrad las antiguas fuentes y suscribidlas de nuevo. Por lo demás, todo debería funcionar igual que antes. Y si veis algo extraño, por favor, comunicadlo. Gracias.

Seguimos en ruta. On the road again.

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domingo 7 de marzo de 2010

Cuestiones técnicas (y que Dios nos coja confesados)

Por una serie de cuestiones técnicas, Blogger (soporte gestor de este blog) me obliga a cambiar y reconfigurar algunos aspectos. Comenzaré a hacerlo a partir de mañana, lunes. Si durante unos días no podéis acceder correctamente al blog, lo hacéis de forma incompleta (falta alguna imagen o algo no se ve bien) o detectáis algún fallo en particular, paciencia. Supongo que estará solventado en un par de días. Espero.

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sábado 6 de marzo de 2010

Presentaciones literarias

El pasado año mi apreciado amigo Javier Vazquez Losada, excelente escritor y poeta amén de director de la revista digital Culturamas, se erigió en merecido ganador del XX Certamen de Poesía Blas de Otero. El poemario con el que logró tamaña gesta se titula La vida en un día y será presentado el próximo 9 de marzo, a las 20:00, en la delegación del Principado de Asturias (C/ Santa Cruz de Marcenado, 2 esquina a San Bernardo). Javier ha tenido a gala honrarme con la dedicatoria de uno de los poemas que integran el libro y yo, vanidoso in extremis pero, sobre todo, amigo de mis amigos, no puedo por menos que reproducirlo con orgullo en estas páginas.



Fugaz

Para Pedro de Paz

Bajo el cielo azul
me llovían los mismos palos de siempre
que si esto no es para ti
que si déjalo de una puñetera vez
que si el mundo real
si esto si lo otro
nada que un poeta no haya oído mil veces
la poesía pasa por ser algo cursi inútil
cosa de pirados de vagos de blandos
ya digo que la cantinela de siempre
mientras
bajo ese cielo azul
de luz irrepetible
de brisas como leves soplidos en la nuca
de aire con olor a sal de mar
de nubes pasajeras casi invisibles
bajo ese mismo cielo azul
yo aprendí como si tal cosa
a cuidar lo fugaz
como si fuese a durar siempre

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jueves 4 de marzo de 2010

Back to the house...: rock en estado puro. Génesis y evolución

En 1989, durante el rodaje de la película Roadhouse, —un típico blockbuster ochentero bastante deficiente en muchos aspectos salvo en el musical—, se cruzan los caminos de los músicos Tito Larriva y el guitarrista tristemente desaparecido Jeff Healey. Las bandas de ambos (The Cruzados y Jeff Healey Band) participan en el film como actores y como músicos —aunque el papel de Healey es bastante más extenso limitándose el de Larriva a poco menos que un cameo— . Ambos músicos congenian y a resultas de esa relación, Larriva le cede a Healey una canción, The house that love built, que el genial guitarrista ciego terminaría por incluir en su álbum Feel this (1992). Un grandioso y contundente tema de rock al que Jeff Healey le imprimió su sello más característico: un sonido de guitarras endiabladamente incendiarias.

[Lo lamento. No he encontrado ninguna versión enlazable del tema original]

Años más tarde, durante el rodaje de la película Desperado (1995), su director Robert Rodriguez invita a participar en la banda sonora del film a Tito & Tarántula, la re-re-re-refundada banda de Tito Larriva tras su paso por The Plugz y The Cruzados. Con el fin de incluirlo en la película, Larriva decide revisitar su antiguo tema. Lo reescribe y lo transforma. La inspiración de ambas versiones es idéntica —hay frases, versos y estribillos que prácticamente se repiten de manera literal—, pero su evolución musical y melódica lo convierte en algo muy diferente, más maduro, más profundo, más intimista, con más alma, acercándolo más a ese sonido fronterizo que Larriva cultiva con innegable maestría. El tema gana bastante con su evolución. Mucho. Y con él nace uno de los más grandes y más minusvalorados temas del rock de los últimos 20 años: Back to the house that love built


En el año 2004, Robert Rodriguez decide producir y lanzar Mexico and Mariachis, un disco recopilatorio con música inspirada e inspiradora de su trilogía El Mariachi. Para su inevitable inclusión en el disco, la canción Back to the house... conocerá una nueva versión acústica. Según palabras del propio Robert Rodriguez, durante un descanso en el rodaje de Desperado había escuchado a Larriva ensayar el tema con una guitarra acústica y el resultado le había resultado fascinante. Y esa fue la versión que quiso incluir en el recopilatorio. La canción sigue siendo una indudable joya, pero su interpretación pierde gran parte de su garra respecto a la versión original —particularmente en su estribillo—.


Una última curiosidad. Husmeando por esa extraordinaria biblioteca de Alejandría visual en la que ha terminado por convertirse Youtube me he encontrado con Bloosers, un ignoto grupo de origen checoslovaco que interpreta una más que digna y elogiable versión del tema, con unas guitarras casi tan potentes como la versión original. Disfrútenlo.

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domingo 28 de febrero de 2010

Durruti, el héroe del pueblo

El próximo día 5 de marzo se presenta en Madrid un magnífico libro titulado Durruti, el héroe del pueblo en el que el dibujante e ilustrador El Seta, bajo el auspicio de la fundación Anselmo Lorenzo, desgrana con acierto y precisión en un estupendo álbum ilustrado distintos aspectos (citas, fotos, textos, carteles) relativos a la vida y el ideario del líder anarquista y libertario. Obvio decir que su lectura es más que recomendable y la asistencia al acto de presentación también. El evento tendrá lugar en la librería Malatesta (C/ Jesús y María, 24 – Madrid).

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martes 23 de febrero de 2010

Nace un nuevo proyecto cultural

Ayer, al fin, tras algunas pequeñas dificultades de carácter técnico, vio la luz CULTURAMAS, un proyecto largamente esperado que nace con la pretensión —loable y plausible— de convertirse en guía y punto de referencia de toda manifestación cultural relacionada con el ocio, la literatura y el cine, principalmente. El proyecto ha sido puesto en marcha gracias al entusiasmo y al buen hacer de un amplio y solvente grupo de profesionales entre los que se cuentan gente como Javier Vázquez Losada, Lorenzo Rodríguez Garrido, Rubén Sánchez Trigos, David G. Panadero, Recaredo Veredas o Sergi Bellver.

Desde aquí, mi más sincera enhorabuena y mis mejores deseos para este proyecto que despega con muy prometedoras perspectivas y bajo estupendos augurios. Una web a tener en cuenta a partir de hoy.

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lunes 22 de febrero de 2010

Pecata minuta

Se llama Laura Seara y en la actualidad ocupa el puesto de directora del Instituto de la Mujer. Pero antes de tal circunstancia desempeñaba el cargo de diputada regional del Parlamento Gallego y desde ese puesto, durante el desempeño de sus funciones, pasaba al cobro las dietas por kilometraje que cubrían el coste de desplazamiento desde su domicilio en Orense hasta la sede del parlamento «levantándose» por ese concepto una cantidad en torno a los 30.000 euros anuales (muy por encima de la remuneración media de cualquier trabajador de este país. Ojo. Solo en concepto de dietas complementarias, sueldo aparte). El hecho de que la susodicha careciese de carnet de conducir y vehículo propio es pecata minuta. A lo largo de nuestra vida laboral muchos hemos cobrado por un concepto legítimamente estipulado, hayamos hecho uso de él o no. Y el que diga lo contrario, miente. ¿Quién, en su trabajo, no se ha desplazado hasta un cliente durante toda la jornada laboral, la empresa le ha abonado el importe de la comida y luego, por circunstancias del momento o porque la ocasión así lo ha requerido, se ha comido tan sólo un bocadillo —o no ha comido—? ¿Quién no ha reclamado legítimamente el kilometraje por verse obligado a desplazarse a otra ciudad por motivos de trabajo y luego ese día ha decidido dejar su coche en la puerta de casa y realizar el trayecto en tren o en transporte público abonando el billete de su bolsillo? Lo dicho: poco que objetar. Pecata minuta.

Lo que auténticamente raya la desvergüenza más abyecta es que, durante el tiempo que estuvo pasando al cobro esas dietas, la señora Seara tenía a su disposición un vehículo oficial con chofer con cargo a la Xunta de Galicia que la llevaba y la traía a su domicilio. Y a pesar de esa circunstancia, la antigua diputada reclamaba religiosamente los importes por kilometraje con el fin de resarcir el aparente gasto que le suponía dicho desplazamiento. Cobraba dos veces —por pasiva y por activa— por el mismo concepto y no una cifra nimia, marginal o despreciable: un sobresueldo extraordinario que excedía con creces los magros emolumentos netos de muchos trabajadores de este país. Sueldo del cargo aparte. Pero tampoco hay porqué preocuparse demasiado por ello. Ya sabemos lo que ocurre con estas cosas. El dinero público, que «no es de nadie»…

Pero la pérfida prensa de este país ha decidido sacar a la luz la peculiar circunstancia y ya me imagino a los voceros —y voceras— habituales cerrando filas. «Discriminación por ser mujer», «miedo del macho que ve amenazado su estatus y territorio», «sociedad llena de tabúes y prejuicios»… En su momento ya intentaron la misma jugada con nuestra Maleni «antes partía que doblá» de España con el fin de tratar de ocultar y diluir su indigencia profesional: echarle la culpa al recalcitrante contubernio machista. Pero esto no es machismo, no se confundan. Ya decía hace años el gran periodista Santiago Amón que, «en España no cabe un tonto más. Si entra otro, nos caemos al agua». Yo me atrevería a añadir que «ni un sinvergüenza tampoco. Del sexo que sea. Hace tiempo que debimos colgar el cartel de “completo”».

Madre de Dios. Qué país. Y qué paisanaje.

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sábado 20 de febrero de 2010

Una higa

Se ha puesto de moda. Ese peculiar gesto que los americanos, con un perifrástico eufemismo tan propio de ellos, llaman Johnny Cash finger y que aquí, de toda la vida de Dios, se ha llamado que te den. El último en ponerlo en práctica en público ha sido José María Aznar durante un altercado tras su asistencia a una conferencia en la facultad de Económicas de Oviedo. Indiscutiblemente, es una forma bastante zafia de expresar disconformidad y dicho gesto, en manos de un expresidente, merece nuestra más profunda reprobación. Sin paliativos. Sin duda alguna. Una persona que maneja y sostiene un determinado estatus social alcanzado a través de un puesto al que en su día lo auparon todos los españoles —incluidos aquellos que lo increpan, lo votasen directamente o no—, una persona que asiste a ese tipo de actos en calidad de antiguo gestor de los derroteros de este país no puede ni debe permitirse determinado tipo de burdos desplantes. Nobleza obliga. Y la ausencia de ella provoca este tipo de situaciones. Si el gesto hubiese provenido de una zopenca de las que aparecen en Gran Hermano o en Sálvame no hubiese supuesto mayor demérito que el que se espera de una persona que se mueve en ese tipo de ámbitos. Qué puedes esperar del burro sino coces. Pero viniendo de quien viene, merece nuestra más enérgica reprobación. Mal. Muy mal por José María Aznar.

Como figura pública.

Como persona, estoy más que convencido que, ante la provocación a la que fue sometido, cualquier otro —por ejemplo, yo—, en sus circunstancias, no sólo hubiese respondido como él sino que, tras añadir un clamoroso corte de mangas, me hubiese ido para el ofensor al tiempo que le miento a la madre.

Pero yo no tengo una imagen que mantener. Y si la tuviese, ésta se echó a perder hace ya demasiado tiempo. Y, en cualquier caso, de tenerla, dicha imagen sería plenamente compatible con cagarme en los muertos de quien se atreviese a asistir a un acto del que yo fuese partícipe con el único y exclusivo ánimo de sabotearlo y llamarme «hijoputa», «fascista» y «asesino» en público y en mi cara.

A Dios lo que es de Dios y al César… las suyas y las de un bombero.

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viernes 19 de febrero de 2010

Technologii przynosi nam

Ayer tuve el inmenso placer de conversar con los alumnos de 3º H de sección bilingüe del liceo Juliusz Slowacki ubicado en Wroclaw (Polonia). Los chavales acababan de estudiar los aspectos relativos al periodo de la guerra civil española y al bueno de Sergio, su profesor de español, le pareció una excelente idea el invitarme a mantener una charla con ellos en calidad de autor de la novela El hombre que mató a Durruti con el fin de expresarles mi opinión sobre la figura del líder anarquista y las peculiares circunstancias que rodearon su muerte. «¿¿En Polonia??», fue lo primero que pensé cuando recibí un correo electrónico con su propuesta. El asunto quedó aclarado de inmediato. La propuesta consistía en mantener una videoconferencia. Lo cierto era que nunca había participado en ninguna y he de reconocer que la experiencia ha resultado muy muy grata, En muchos aspectos. El primero, por la posibilidad de llegar a lugares a los que de otra manera resultaría impensable o muy costoso acceder. El segundo, por lo fascinante de la inmediatez del medio. Y el tercero, el más importante quizá, por conocer de primera mano el sentir, la perspectiva y la opinión que alberga gente que habita en lugares remotos acerca de cuestiones y asuntos que te resultan muy próximos, tanto por cercanía geográfica como por interés personal. Y a todo ello hay que unir la cálida acogida y el interés mostrado por los mencionados alumnos.

La experiencia ha resultado de lo más amena y gratificante.

La tecnología nos acerca. Cada día más.

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lunes 15 de febrero de 2010

Apariencias y aparentes


En el siglo XVII, el pleno Siglo de Oro, los viejos hidalgos de trapillo castellanos lucían palillo en boca y esparcían migas de pan sobre las solapas de sus jubones para hacer creer a los demás que acababan de comer opíparamente cuando la realidad era que no tenían un maravedí y, literalmente, se morían de hambre.

En el siglo XXI, el pleno Siglo de Silicio, los nuevos hidalgos de trapillo —castellanos o no— aparcan sus Mercedes, sus BMW o sus Audi A6 a las puertas del adosado mientras el banco les reclama la última de las letras por la vía de apremio y calzan Rolex chinos de imitación, pero su nevera está más vacía que los planes de economía sostenible de Zapatero.

No hemos cambiado tanto. Cierto. Ambas circunstancias son fruto de una grotesca e incomprensible ambición por aparentar lo que no se tiene, bien sea un anhelo de carácter moral, bien sea material. Pero una resulta ingeniosa. Y barata. La otra es simplemente fruto de una desmedida estupidez. Y para venir a obtener prácticamente el mismo resultado, salen sensiblemente más baratas unas migas de pan.

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domingo 7 de febrero de 2010

Letras españolas o el peligro de ser literato en este país

Mi amigo, el insigne escritor Miguel Baquero, comenta en su blog una anécdota entrañable y divertida —como todas las suyas— acerca del emblemático edificio de la Puerta del Sol que alberga en su azotea el anuncio de Don Pepe. Buscando entre los recovecos de mi memoria termino por recordar que en los bajos de dicho edificio —que en su época era el Hotel París— se alojaba el Café de la Montaña, lugar asiduo de tertulias literarias en el Madrid de finales del siglo XIX. Y junto a ese recuerdo llega hasta mí la figura de Valle Inclán. Porque, casualmente, he pasado recientemente por el Callejón del Gato, lugar en el que el genial escritor coligió la idea primigenia del esperpento como figura literaria. Y al leer al entrada de Miguel Baquero ha vuelto a mi memoria un peculiar y esperpéntico —por qué no decirlo— episodio, uno de los muchos, que jalonan la historia de las letras españolas.

A comienzos del siglo XX los intelectuales de la época frecuentaban asiduamente las llamadas tertulias de café, única forma de conocerse y entrar en contacto con los círculos culturales en el Madrid de la época. Pero, en contra de lo que se podía pensar, dichas reuniones no eran precisamente un dechado de virtudes, buenas maneras y saber estar. En tales cenáculos corrían que daba gusto las envidias, los contrastes y la diversidad de opinión, de corte político la mayor parte de las veces. La esgrima dialéctica estaba a la orden del día y las enemistades también. Valle Inclán, al igual que la gran mayoría de los intelectuales de la época —Pío Baroja, Unamuno, Azorín, Jacinto Benavente…— frecuentaba de forma asidua dichas reuniones. Una tarde de julio de 1899, en el Café de la Montaña, coinciden entre otros Valle Inclán y el periodista Manuel Bueno. En la mesa en la que ambos se reúnen se charla, entre muchas otras banalidades, de la reciente disputa entre un aristócrata llamado López del Castillo y un artista portugués llamado Leal da Camara. Una disputa que terminó en emplazamiento de duelo con padrinos y toda la parafernalia. En un momento de la conversación, Manuel Bueno aboga porque el asunto quedará en aguas de borrajas ya que el portugués es menor de edad y las leyes de honor le impiden participar en un duelo. Valle Inclán, bastante exaltado por la deriva de la conversación, le espeta al periodista «no sea usted majadero, que no tiene ni idea de eso». El periodista, visiblemente ofendido, se levanta de su asiento y alza su bastón amenazante. El viejo cascarrabias coge una botella y hace ademán de agredir con ella al periodista al grito de «majadero, majadero». Manuel Bueno se defiende como puede y, en el fragor de la pelea, descarga un fuerte bastonazo sobre el brazo de Valle Inclán. A resultas del mismo, el escritor gallego tuvo que ser atendido en la cercana Casa de Socorro de la calle Navas de Tolosa donde se le apreció una herida contusa al lado de la muñeca del brazo izquierdo. La leyenda popular apunta a que, con el bastonazo, se le clavó en la carne un gemelo de la camisa y que dicha circunstancia le provocó una herida que terminó por gangrenarse obligando a amputar el brazo. El parte médico de ese día, emitido por el doctor Manuel Barragán Bonet, desmiente tal hipótesis. Lo cierto es que, una vez personados en la Casa de Socorro, se le atiende, se le venda el brazo y aquí paz y después, gloria. Pero la mala fortuna quiso que la herida conllevase una fractura de cubito y radio que pasó inadvertida para los facultativos que lo atendieron y que hizo que, tras varias noches sumido el atroces dolores, el escritor se personase en la Casa de Salud del Paseo de la Castellana, descubriendo que la inadvertida fractura ha provocado una grave infección interna que amenaza gangrena y que se hace necesario amputar parte del brazo para atajarla.


La imaginería de la época, alimentada en gran medida por la socarronería del propio Valle Inclán, provocó un sin numero de teorías, a cada cual más disparatada, acerca de la pérdida de su brazo. Que si «se lo había comido un león durante una expedición en África», que sí lo había perdido «un día al rascarse dentro de la barba»… Pero lo cierto es que la verdad del asunto fue bastante más prosaica.

Para que luego digan que los escritores son gente sensible y civilizada. Pendencieros. Eso es lo que son. Unos pendencieros.

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viernes 5 de febrero de 2010

Anika entre libros

Anika entre libros nació como un pequeño chiringuito. No hay ánimo ofensivo, lo juro, en la afirmación. Nació siendo una modesta web en la que su creadora, Anika Lillo, infatigable lectora, volcaba y compartía con todo aquél que quisiese echarles un vistazo las fichas de lectura de las obras que iban cayendo en sus manos. Nadie sospechaba por aquel entonces —creo que ni la propia Anika— que su buen hacer, su excelente criterio y su arrolladora personalidad terminarían por convertir aquella modesta web en uno de los mayores portales literarios de referencia en Internet. Pero, por fortuna para muchos, Anika entre libros termino por convertirse en algo más que eso. Anika entre libros se convirtió también —gracias a la propia Anika y a la legión de excelentes colaboradores de los que ha sabido rodearse— en un lugar de encuentro en el que todo escritor incipiente encontró siempre las puertas abiertas para acudir en busca de ayuda, de comprensión, de afinidad… Anika Lillo siempre ha tenido una palabra amable, un buen gesto para todo el que ha acudido a ella. Poco a poco, Anika ha ido ampliando su web e incluyendo en ella entrevistas, reseñas, menciones… Ha ido dando cobijo y voz a muchos autores que en su momento no disponían —disponíamos— de tales medios. Muchos escritores —españoles principalmente, pero no faltan ejemplos foráneos— tenemos mucho que agradecerle a Anika Lillo. Y todo ello por amor al arte. En el sentido más literal del término. Que yo sepa, Anika Lillo jamás cobró un duro a nadie por ofrecer su tiempo, su afecto y su ayuda; por publicar una reseña o anunciar un lanzamiento literario de una editorial o un autor modesto. Y con ello se ha ganado con creces el respeto, el cariño y el agradecimiento de muchos de aquellos que nos dedicamos a este peculiar oficio de juntar letras.

Por ese motivo, cuando desde la editorial Aladena se me propuso participar en una antología colectiva de relatos cuyos beneficios irían destinados a sufragar parte del coste material —que no humano. Ese no tiene precio— que supone el mantenimiento de la maquinaria y los medios que soportan el portal Anika entre libros, no pude negarme. Y debido a que tanto yo como otros cuantos compañeros de profesión no pudimos decir que no, muy pronto verá la luz un excelente volumen de relatos que, bajo el genérico título de CIELO E INFIERNO, recopilará los textos de un nutrido grupo de autores que le está tan agradecidos como yo a Anika Lillo por su inestimable labor y que, por ello, han querido aportar su granito de arena. El elenco es realmente impresionante: Pilar López Bernués - Empar Fernández - Marta Querol Benech - Rosa Ribas - Iván Martínez Hulin - Santiago Morata - Clara Tahoces - Patrick Ericson - Olalla García - Jerónimo Tristante - M. A. León Asuero - Antonia J. Corrales - Susana Vallejo - Tobias Grumm - Mª Dolores García Pastor- Yanitzia Canetti - Mario Escobar Golderos - Francisco Narla - José Antonio Cotrina - Eloy M. Cebrián - Juan Gómez-Jurado - Irene Rodríguez Aseijas.

Si todo marcha como corresponde, el volumen se pondrá a la venta el próximo mes de abril. Háganse con un ejemplar. No sólo contribuirán al mantenimiento de una ilusión compartida por muchos, sino que, además, disfrutarán del buen hacer de un montón de excelentes autores. Se lo digo yo, que me consta fehacientemente :-)

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miércoles 3 de febrero de 2010

Mashup!

No, no he estornudado. Se llama así. Mashup o Bastard Pop. El invento consiste en poner en práctica diversos arreglos de producción musical consistentes en tomar la base rítmica de una canción y la línea melódica de otra y mezclarlas con mayor o menor fortuna. La cosa se puso muy de moda en los años 90 durante la explosión del Hip Hop y el Rap surgiendo multitud de temas en los que, sobre las bases de canciones más menos conocidas, los B-Boys soltaban su fraseo. Posteriormente y gracias a la accesibilidad de las nuevas tecnologías, el entretenimiento fue popularizandose, expandiendo hacia otro tipo de géneros musicales y tornándose más complejo con la mezcla de elementos de tres o más canciones.. Existen verdaderos artistas del Mashup que miman hasta el más mínimo detalle del ritmo y el tempo de los temas que mezclan, encajando cada fraseo en los correspondientes compases y logrando como resultado auténticas virguerías. Hoy ha llegado a mis oídos una de ellas y quiero compartirla con vosotros.


Aunque hay otros ejemplos bastante buenos, curiosos y originales.



Buscadlos por YOUTUBE. Pasaréis un rato entretenido.

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domingo 31 de enero de 2010

El futuro ya está aquí

Lo decían los Radio Futura. Y parece que se ha cumplido. Los hábitos de lectura aparentan migrar hacia una nuevos lugares más allá de la terra cognita tradicional. Y como dice el aforismo: O te aclimatas o te aclimueres. Así que he decidido sumarme con entusiasmo a la nueva tendencia y para ello he creado una nueva sección en esta web denominada E-Books (arriba, en el menú horizontal, la cuarta opción. De nada). Breve por el momento, pero espero que vaya creciendo poco a poco con el tiempo. Para empezar, están incluidas las quince primeras páginas de mis novelas publicadas en los formatos más populares (ePub, MOBI y PDF) y un regalo de inauguración: un volumen recopilatorio de relatos titulado Ocho vueltas de tuerca completamente inédito (el volumen, no los relatos. Al menos, no todos). Si disponéis de aparatejo podéis descargarlos e incorporarlos a vuestro lector. Que disfrutéis.

PS.- Si detectáis algún error en la maquetación de los ficheros le estaría muy agradecido a quien pudiese enviarme un email comentándomelo.

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viernes 29 de enero de 2010

Enésimo palo de ciego

El gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero propone alargar en dos años la vida laboral de los trabajadores lo que para cualquier españolito de a pie supone dos años más de cotizaciones y dos años menos de prestaciones. Dos años más en los que el resto de ciudadanos tendremos para pagar los dislates políticos y económicos originados por una pandilla de descerebrados que ha mostrado sobradamente su incapacidad manifiesta para hacerse con las riendas de un problema que, de ser lo que dicen que son (políticos y estadistas), estarían obligados a gestionar con la solvencia adecuada. Sin embargo, ni para eso valen. Porque en lugar de arremeter contra la sangrante política de jubilaciones anticipadas (banca, controladores, astilleros, minería, funcionariado o Telefónica), en lugar de colegir que, en épocas de vacas flacas, «San Joderse cae en martes» y todos a aguantar su parte alícuota del problema, pues no señor: el que ya se beneficiaba de una determinada situación va a seguir beneficiándose mientras que el que, por agravio comparativo, ya le jodía tener que prolongar su situación laboral hasta los 65, ahora le clavan la puya y el descabello de jubilarse a los 67.

«La huelga general del 20 de junio es la necesaria e inevitable expresión del contundente rechazo de los trabajadores y trabajadoras de este país a las intenciones del Gobierno, inequívocamente dirigidas a la supresión de los derechos laborales y al recorte de las prestaciones[…]», (UGT, huelga general del 20 de junio de 2002)

Por menoscabos de similar grosor, calibre y gravedad contra la clase trabajadora no ha mucho que la gente se echó a la calle y le montó una huelga general al anterior ejecutivo. Me pregunto dónde están ahora los sindicatos. Como decía el genial Parmenio, un ingenioso contertulio del blog del periodista Santiago Gonzalez: «El silencio sindical es símbolo de su buena crianza. No es de buena educación hablar con la boca llena».

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jueves 28 de enero de 2010

Indecencia

Hace siete años, un menor de edad apodado El Rafita, en compañía de otros, secuestraron a una joven de nombre Sandra Palo. La retuvieron en contra de su voluntad, la golpearon, la violaron, la atropellaron repetidas veces con un coche y terminaron por rociarla con gasolina y prenderla fuego cuando, aunque agonizante, aún se encontraba con vida. Poco puedo contar que no se sepa acerca de este lamentable caso que generó un gran revuelo mediático y un amplio debate social acerca de la Ley del Menor, su benevolencia, su idoneidad y sus consecuencias. Y que lo sigue generando.

Conozco al Rafita. No personalmente, pero conozco a esa calaña, a esa ralea. Los conozco bien. Bastante bien. Conocí al Chero, que murió arrollado al cruzar a pie la vía del tren de cercanías cuando huía de la policía. Conocí al Viñas que murió al venirse abajo el tejado de la fábrica abandonada en la que estaba robando las vigas metálicas para venderlas al chatarrero y pillar algo de pasta para ponerse. Conocí a varias personas que terminaron sus días con idéntico final interpretado a través de las más variopintas mises en escène: fallecieron de SIDA, de sobredosis, en una pelea de bar o en un ajuste de cuentas. Y que, hasta que llegó el momento, jodieron al prójimo por activa y por pasiva todo lo que les fue posible, en la mayoría de ocasiones por el mero placer de hacerlo.

Los conozco a todos ellos. Todos pertenecen a la misma zona oscura, al mismo barrio, al mismo lado de la calle.

Yo me crié en ese lado de la calle.

Y sé de lo que hablo: muchas de esas alimañas no merecen ni el aire que respiran

Sin embargo, Telecinco le ha pagado al Rafita mil quinientos euros de vellón por ser entrevistado interpretando una dolorosa pantomima vestida de aparente honestidad. Dolorosa, sobre todo, para María del Mar, la madre de Sandra Palo. Porque la entrevista mantiene un tono tan benigno como perverso al presentar al asesino como una víctima más: alguien arrepentido que merece la oportunidad de ser reinsertado. Cuando su último delito —el cuarto tras abandonar el centro de menores en el que estaba confinado— lo cometió hace poco más de quince días. Cuando el destino de esta clase de gentuza debería pasar por ser encerrados y perder la llave.

Supongo que estas palabras quizá levanten ampollas entre las almas redentoras, esos personajes que abogan por la recuperabilidad y la naturaleza honesta del ser humano. Que abogan por la dificultad de crecer en un hogar desestructurado y por lo complicado de salir del círculo vicioso que delimita un entorno social de marcado carácter delictivo. Gente de aparente nobleza y probable buena voluntad que jamás se ha asomado al abismo peligroso que cuelga de la mirada de un tío que se dirige a ti con la mayor chulería del mundo, una navaja en la mano y la certera seguridad de que, ante la menor duda, el pincho acabará en tu estómago. Argüirán que todo el mundo merece rehabilitarse, que merece la oportunidad de enmendar un error. Lo cual no deja de ser cierto. El problema es que hay cierta clase de basura que jamás se plantea ni se planteará que haya cometido un error. Una amplia mayoría son del todo irrecuperables. Me consta fehacientemente. Porque. a pesar de lo expuesto, esta gentuza no son dementes. Conservan la lucidez y el criterio necesario para determinar lo que está bien y lo que está mal. Pero para ellos la ofensa cometida no supone un acto execrable, cruel y malvado o un error de apreciación. Es tan sólo una fatalidad que asumen con el estoicismo del que culpa al destino, a los hados o a la sociedad de sus problemas. Soy rebelde porque el mundo me hizo así.

Pero lo que resulta auténticamente deshonesto es que haya gente que haga negocio, que se lucre, que pelee por un share o que disfrute dando cancha mediática a esta caterva de malnacidos. Si la actitud de unos resulta despreciable, la de los otros debería ser incluso punible.

Todo esto resulta de una indecencia tan obscena que produce escalofríos. De furia.

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sábado 23 de enero de 2010

Las abuelas del Corte Inglés

Suelo asistir con cierta asiduidad a los diversos actos literarios que se programan en la sala de Ámbito Cultural ubicada en la séptima planta del Corte Inglés de Serrano, 52. El último de ellos, la presentación de los dos volúmenes de relatos de Carlos Salem, Yo también puedo escribir una jodida historia de amor y Yo lloré con Terminador 2. Al principio, su presencia me causaba cierta sorpresa. Mujeres que frisan los sesenta cuando no los han sobrepasado holgadamente, que acuden al lugar con puntualidad británica, arregladas, peinadas de peluquería, muy peripuestas y adornadas con sus mejores galas, en ocasiones acompañadas por caballeros de porte distinguido que se intuye son sus maridos. O sus parejas. No quiero decir que ese perfil deba tener vedado el acceso a la cultura, faltaría más. No es eso. Lo que me causaba extrañeza era su aparente anacronismo —es un auténtico show verlas allí junto a poetas melenudos, tipos de mirada esquiva amantes de la novela negra, escritores y otra gente de mal vivir— y, sobre todo, su perenne presencia fuese cual fuese la finalidad del acto. Una conferencia sobre literatura semiótica, una presentación de un libro de poesía, el lanzamiento de una novela de género hard boiled o una charla sobre novela histórica. Poco a poco, uno se acostumbra a su presencia. Y terminas por entenderla. O te la explican. Y descubres —o te descubren— que hasta tienen un nombre: canaperas. Son mujeres ahítas de tiempo libre que, de la misma forma que acudirían al bingo o a misa de siete, por puro entretenimiento, acuden a todo acto literario del que tienen conocimiento para pasar el rato y, ya que están allí, merendar a base de los canapés y las bebidas con las suelen agasajarte una vez terminado el evento. Con el tiempo terminas hasta por reconocer los mismos rostros. Y os juro que para los habituales de este tipo de actos, su presencia acaba siendo hasta entrañable. Ojo, que incluso hasta para esto hay clases. Las de presencia grata son las canaperas modosas y discretas comme il faut que demuestran su saber estar e incluso animan el cotarro con su presencia. Hacen un bulto elegante, vamos. Hay otro tipo de canapera kamikaze, auténticamente despreciable, que no paran de hablar de sus cosas —de sus nietos, de las pécoras de sus nueras o de su última operación de vesícula— durante el acto y que no duda en abrirse paso a codazos en cuanto aparece el camarero con las bandejas de canapés y arrasar con todo lo que pilla. Sólo les falta llevar un Tupper en el bolso. Cuestión que no dudo hayan hecho alguna vez.

Pero el día que falten hasta las echaré de menos. De veras.

¿El acto propiamente dicho? Muy bien. Tuve ocasión de reencontrarme con buenos y viejos amigos a los que no veía desde hacía algún tiempo: el propio Carlos Salem, Javier Puebla, David Torres, Fernando Marías, Daniel Martínez, editor de Salto de Página, Silvia Pérez Trejo, Javier Gutierrez… Ofició como presentador Jorge Benavides. Carlos estuvo bastante comedido para lo que es él y el acto, muy ameno, concluyó con la lectura de tres de los relatos que componen las antologías. Excelentes relatos. Cómo escribe el cabrón de Salem. Qué envidia. Con decir que, tras la lectura y durante la rueda de preguntas final, se arrancaron mostrando un auténtico interés hasta las canaperas, que normalmente permanecen con la boca cerrada —hasta la salida de los canapés, obviously—. Una vez terminado el evento acabamos todos donde corresponde a individuos de tal calaña: en la barra de un bar bebiendo cervezas.



No quiero terminar esta entrada sin recomendar encarecidamente un libro de reciente aparición. Su título es La pluma de Monteverdi y se trata de la opera prima de una excelente autora llamada Irene Mora que os aseguro dará mucho que hablar. Una novela de ambientación histórica que gira en torno al misterio inherente en el extraño legado que recibe una joven llamada Helena: un cofrecillo que contiene una exquisita pluma de escribanía que dicen perteneció al compositor Claudio Monteverdi. Al cofrecillo lo acompaña el peculiar diario de Ariadna, una sevillana que en 1598 viajó hasta Italia para conocer al músico. Y hasta ahí os puedo contar. El resto deberéis leerlo. Y os recomiendo que lo hagáis.

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jueves 21 de enero de 2010

Iniquidad

Yo era de los que solía enunciar con cierta frecuencia que el ser humano nunca dejaba de sorprenderme. Ya no. Ya suelo decirlo más bien pocas. Hace tiempo que dejó de sorprenderme para pasar a asquearme directamente. Apenas ha transcurrido una semana de la que ha sido y es, sin duda alguna, la catástrofe natural más terrible de los últimos 100 años y en el lugar del desastre los muertos aún se pudren a miles en las calles cuando ya ha comenzado a aflorar una de esas facetas tan hija de puta, tan pérfida, tan aciaga, tan propia del ser humano. Gracias a Dios no de todo el género, pero sí de muchos de sus elementos más despreciables.

La codicia.

No me estoy refiriendo al tema de los saqueos, una actividad que, aunque deplorable, resulta plenamente comprensible en un contexto de extrema necesidad como el que discurre en Haití. En estos días se ha tratado de vivir o morir, literalmente, y contra eso no hay argumentos. Hablo de aquél que se lucra con la desgracia ajena, que cuanto más extrema resulta, más beneficios le reporta y al que la magnitud y la trascendencia de la misma —no olvidemos que no es sólo que Haiti haya sufrido una catástrofe natural. Es que ha desaparecido del mapa como nación, como entidad y casi como identidad— se la trae completamente al pairo. Ya comienzan a llegar las primeras noticias, los primeros ecos, de cómo las mafias revenden productos de primera necesidad a precios desorbitados, cobran por gestionar alguna conducción de agua rota de la que se han apropiado y sobre la que han montado vigilancia armada y trafican y abusan sexualmente con menores huérfanos. Y lo que nos quedará aún por leer.

Cada día me asquea más el ser humano, pero, sinceramente: no sé de qué coño me sorprendo.

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lunes 18 de enero de 2010

La insoportable levedad del ser. Y del estar


Nuestro ínclito timonel de Occidente, señor de la Tierra y el Viento, avezado experto en el complicado arte de hablar sin decir nada, ha concedido recientemente una entrevista a El País. El escalofriante documento fue publicado ayer, domingo. En él pueden hallarse perlas como estas:

  • «...Para el que pierda el empleo hoy, lo peor llega hoy...».
    (Ya. Y para el que lo perdió hace seis meses, lo peor le llegó hace seis meses. ¿Y?)


  • «...P. ¿Puede precisar qué quiere usted decir cuando habla de la solidaridad de la zona euro?
    R. Solidaridad.
    (...)
    P. ¿Normalización es poner fin a los crucifijos en las aulas de la escuela pública?
    R. Normalización.
    ...».
    (La elocuencia personificada.)


  • «...Ahora estamos en la plena intensidad de la vivencia de la crisis...»
    (NOTA: declaraciones del mismo individuo hace menos de diez días: «...España está a punto de salir de la crisis, si no lo ha hecho ya...» (Rueda de prensa, 08/01/2010, segundo 37)

Lo dejo aquí en aras de mi propia salud mental.

En serio, ¿alguien es capaz de leer tal sarta de vacuidades, obviedades, tonterías y misdirections —lamento el término foráneo, pero es el más preciso que conozco para describirlo—, de contemplar tal capacidad para decir una cosa y su contraria casi en el mismo párrafo sin demostrar una enorme perplejidad y/o sufrir un profundo y desasosegante ataque de vergüenza ajena?

Lo siento. Yo me confieso incapaz.

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viernes 15 de enero de 2010

Chiste. O no.

Hay un viejo chiste que últimamente recuerdo con bastante frecuencia. Venía a ser, más o menos, algo así.

—Oye Juani, mira, te lo tengo que decir: tu marido se está tirando a medio barrio...
— ¡Ay Dios mío, qué vergüenza! ¡Con lo mal que folla! ¡Ahora va a enterarse todo el mundo!


Ese chiste no deja de venirme a la memoria cada vez reflexiono sobre la presencia de José Luis Rodriguez Zapatero en la Presidencia Europea. Antes, parafraseando a Roosevelt, sólo era «nuestro inútil». Ahora se está enterando todo el mundo. No hay más que leer los editoriales de la prensa internacional (Wall Street Journal, Financial Times, Frankfurter Allgemeine Zeitung, The Economist, Eurobserver).

Y sólo llevamos 15 días.

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jueves 14 de enero de 2010

Naturaleza selectiva


La tragedia ha llegado como suele: inesperada, implacable e impredecible. No puedo evitar pensar que la naturaleza, salvaje a veces, indolente otras, ingobernable siempre, posee extraños y oscuros criterios a la hora de sembrar la desolación que acostumbra cuando decide desperezarse. Que posee un oculto y desconocido mecanismo de selección que le conduce a golpear siempre donde sabe que hará más daño. Donde la miseria suele ser ya de por sí un insalvable handicap para la vida diaria. Como ha ocurrido en Haiti. Para detener el golpe de sus zarpazos poco podemos hacer. Somos minúsculos David ante un imponente Goliath que siempre nos superará en fuerza y presencia. Es a la hora de lamernos las heridas infligidas cuando tenemos la oportunidad de poner de nuestra parte. Hoy es otro el damnificado. Pero nunca olvides que mañana puedes ser tú. La naturaleza nunca hará distingos en ese sentido. Ahora es el momento de aportar algo. Antes de que sea más tarde. Echemos una mano. No hablamos de limosna. Hablamos de solidaridad.

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martes 12 de enero de 2010

Quid pro quo

¿Tú leerías una novela que comenzase así?

«No. No es cierto. Ni los retazos de una vida pasada ni el mundo que te rodea discurre a toda velocidad ante tus ojos cuando intuyes que estás a punto de morir. Al contrario. El tiempo parece detenerse, paralizarse, desvanecerse. Tu entorno pasa a convertirse en un lugar sordo, vacío, ajeno, en el que sólo puede percibirse la propia existencia y la circunstancia que te ha empujado ante ese fatal lance. Aquel hombre le estaba apuntando con un arma a la cara, pero, curiosamente, en el rostro de Justo Carretero se desdibujaba una mueca contraída que tenía más de estupor que de miedo. No terminaba de creer. No terminaba de comprender cómo la situación, amistosa y cordial, se había trocado en dramática en tan sólo unos segundos. Momentos antes consultaba unos documentos sobre la mesa de su despacho y ahora, tras alzar la vista, se encontraba frente al cañón de una pistola y, tras él, el rostro de alguien decidido a matar. No. No lo comprendía.»

Yo la estoy escribiendo.

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domingo 10 de enero de 2010

Amanece

Desde la ventana de mi estudio veo amanecer. He visto amanecer muchas veces, pero muy pocas me he detenido a contemplarlo. Las líneas de sombra van tornando desde la negrura más intensa hacia un gris sucio, desvaído. Lejos, en la distancia, el horizonte va perfilandose a impulsos breves, minúsculos, al tiempo que el cielo adquiere una suave tonalidad irisada de vetas color salmón. Es domingo. La ciudad aún duerme y las calles aparecen completamente vacías, sin vida, como azotadas por un cataclismo tan desconocido como inquietante. Silencio. Un silencio espeso, tan mudo como sordo, azota los rincones. Y frío. Un frío inmisericorde que cala los huesos y el alma. Imagino el fin del mundo y puedo encajar en esas reminiscencias parte de lo que veo. Poco a poco, el albor va venciendo a las tinieblas que hasta hace unos momentos aprisionaban los lugares hasta donde alcanzaba la vista. Todo comienza a funcionar de nuevo como un reloj perfectamente ajustado. Una luz se enciende en alguna ventana. La gente se pone en marcha. Todo parece retornar a la normalidad, a la falsa paz de lo cotidiano. Todo despierta. Un día más. Aunque a veces no pueda evitar preguntarme que para qué.

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martes 5 de enero de 2010

Tecnología audiovisual

«Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad», que decía Don Hilarión hace muchos años ya. En los últimos años, los adelantos técnicos en materia audiovisual se han impuesto a un ritmo vertiginoso permitiendo obtener resultados realmente espectaculares con poco trabajo (aparente). A día de hoy, con una foto y poco más de tres minutos (¡TRES MINUTOS!), se pueden lograr obras tan logradas como ésta.

O ésta:


Técnicamente desconozco cómo lo hacen, pero la magia de la postproducción cada día está más próxima a cualquiera. Y los resultados cada día más asombrosos. El límite parece que vuelve a estar en la imaginación. Donde lo ha estado siempre.

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lunes 4 de enero de 2010

Que Dios nos coja confesados

El pasado 1 de enero, José Luis Rodríguez Zapatero accedió a la Presidencia Europea.

En el año 93, la letra de una canción del grupo Celtas Cortos enarbolaba como algo sumamente catastrófico que «...Si en España el aumento del paro / ya va por el tercer millón...». En la actualidad la cifra de parados supera ampliamente los cuatro millones, al margen de todos aquellos que, manteniendo su empleo —por el momento—, pasan por una situación realmente crítica. Que son muchos. La del 93 fue una legislatura tan caótica en tantos ámbitos y aspectos que obligó a que, a finales del 95, se convocasen elecciones anticipadas para el 96 (algo que muchos parecen no recordar). Las dos mayores crisis económicas que ha sufrido este país en los últimos 20 años (92-93 y la que adolecemos desde el 2008) han sucedido ambas bajo mandato socialista. Podríamos dejarlo en pura casualidad si no fuese porque la recuperación económica más sólida que ha sufrido nuestra más reciente historia ocurrió a partir del año 96, momento en el cual el equipo socialista fue instado, mediante las urnas, a abandonar el gobierno. Aún así, algunos ilusos prefieren atribuir dicha recuperación a la coyuntura que, de forma global, provocó una bonanza económica en todos los mercados a nivel mundial... Vale, digamos que de acuerdo, pero...

¿Ahora va a resultar que alguien que representa a un partido político con antecedentes tan sospechosos —bien sean casuales o causales—, alguien con un equipo de gobierno con miembros capaces de postular con ademán impasible que «el dinero público no es de nadie», alguien tan acostumbrado a meter mano en la caja y dilapidar el Erario como si éste no tuviese fin —Planes E de dudosa efectividad; subvenciones de todo tipo y pelaje (a nacimientos, a inmigrantes, a parados, a jóvenes); repartos a diestra y siniestra, sin ton ni son ni previsión, como el famoso de los 400 Euros del IRPF (que hubiese sido preferible que se quedasen en las arcas públicas, pero que, al fin y al cabo, carece de importancia puesto que se terminarán recuperando a base de subir los impuestos, no lo duden. Do ut Des)— con evidentes fines partidistas y/o populistas, no sólo dice que nos va a sacar de la miseria en la que nos encontramos inmersos sino que además, en un plazo de seis meses, los que durará su legislatura como presidente europeo, va a convertirnos en el pasmo de Europa?

Que Dios nos coja confesados

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sábado 2 de enero de 2010

Orgullo

Marina me contó hace unos días que le gustaba inventarse historias. Que las cosas que veía, de repente, le sugerían ideas nuevas y que no podía evitar darles vueltas en la cabeza hasta encuadrarlas en una o varias ficciones. Y que le gustaría escribirlas. Mantuvimos una conversación en la que, con esa curiosidad tan propia de los niños, tan directa, tan ausente de dobleces, cortesías o medias tintas, me preguntó si, cuando yo era pequeño, ya sabía si quería ser escritor. Yo le expliqué lo mejor que supe —hablar con niños nunca ha sido mi fuerte— cómo surgió en mí la inquietud por escribir y le aconsejé en la medida de mis posibilidades cómo y en qué debía centrar sus esfuerzos para que las historias que quería escribir fuesen mejores.

Hoy me ha contado un argumento de su invención para un cuento.

Entendámonos. Obviamente, no es Proust. Aún. Con once años no se dispone de los recursos, el bagaje ni, sobre todo, las lecturas necesarias para manejarse con solvencia y oficio a la hora de encarar una historia, ni siquiera como diletante. Pero hay un poso, una chispa que deja intuir ciertas maneras. Posee una capacidad de inventiva fuera de lo común para su edad y trata de suplir sus carencias con mucha, mucha voluntad.

Parece que está verdaderamente entusiasmada con la cuestión. Admitiendo lo que puede de tener de fiable el entusiasmo de una niña de once años. Veremos adónde llega. Yo desconozco si, como referente, habré tenido algo que ver con esa decisión suya. Sea así o no, no puedo sentir otra cosa más que orgullo.


Feliz 2010 a todos.

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lunes 28 de diciembre de 2009

Últimos días

En estos últimos días he actualizado poco este blog, lo sé. O al menos, algo menos de lo habitual. Todo tiene su explicación. Por un lado, tampoco había mucho que contar. Durante las navidades, los eventos e historias que suelo reseñar en estas páginas se minimizan. No suelen producirse presentaciones, ni actos literarios, ni gaitas. Desde un punto de vista personal, tampoco ha habido novedades dignas de ser mencionadas. Y ya lo dijo el sabio: «si no tienes nada digno que decir, cierra la bocaza» —o algo así—. Y por otro lado, he estado algo ocupado echando a andar un side project en compañía de mi helmano Jerónimo Tristante, una gamberrada irreverente y tremendamente divertida —al menos para nosotros— llamada PANDEMONIO DE CAOS que os aconsejo visitéis.

Aun así, no quería dejar de pasar la oportunidad de despedir el año y la década que se marcha sin intercambiar un cordial deseo de bienaventuranza con todos aquellos que habitualmente cometen el dislate de visitar este blog y agradecer desde aquí el apoyo brindado —lo crean ellos o no— con sus visitas y comentarios. Saber que hay alguien ahí, al otro lado, es de ese tipo de cosas que hacen sentirse a uno algo menos solo cuando se pone a desvariar juntando palabras.

Nos vemos el año que viene. Espero. Feliz 2010 a todos. Sí, a ti también.

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lunes 21 de diciembre de 2009

Atrapado

Atrapado en casa. Por primera vez en mi vida. Nieve. Hielo. No hay cojones a salir de aquí. Caos. Desconcierto. Coches atravesados. Autobuses cruzados en mitad de las avenidas. Calles bloqueadas, intransitables. La gente chilla y blasfema juramentos en arameo. El Apocalipsis debe ser algo parecido a esto.

La calefacción puesta. El calor comienza a envolverte. Paladeo un chupito de hierbas —algo estrictamente terapéutico. Por la cosa de combatir el frío, ya me entienden—. Comienza a llover. El agua repiquetea en el tejado de la buhardilla. Enya desgrana una suave melodía en el equipo de música. En casa. A salvo.

It’s not too bad at all.


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Amigos

La otra noche estuve en una celebración de esas tan propicias en estas fechas. En Pummarola, en Pozuelo. Uno de esos eventos en los que a veces te ves arrastrado a la fuerza sólo que, por fortuna, no fue éste el caso. Todo lo contrario. Acudieron la inigualable Cristina Salama, el muy entrañable Guzmán Alonso y los excelentes escritores y mejores personas Irene Mora y Alfonso Ruiz de Aguirre. Y un servidor. ¿El motivo? ¿Acaso necesitan un motivo cuatro amigos para verse y compartir una gratísima velada? En todo caso, la excusa fue el desearnos unas felices fiestas, vernos, ponernos al día y echarnos unas risas. Y vaya si cumplimos. Con creces. Sobre todo lo de las risas. Irene publica en enero, con La esfera de los libros, una fascinante novela histórica titulada La pluma de Monteverdi. Para Irene es su primera novela y a estas alturas del partido todo son dudas, nervios y esperanzas. Resulta enternecedor verla tan radiante cuando habla de su próxima publicación, con la que alcanzará una merecida notoriedad, estoy más que seguro de ello. Alfonso acaba de terminar una novela cuyo título provisional es No me llames princesa —acertadísimo, por cierto—. Tras unas cuantas cervezas y la confianza que da el conocernos desde hace tiempo —si no me equivoco va ya para cinco años—, Alfonso me ofreció leer el manuscrito —ya sé que a día de hoy ninguno lo es (manuscrito), pero me resisto a cambiar el término. Me resulta tan atractivo como insustituible— para darle una opinión formada —«Perdónalo, señor, que no sabe lo que dice…»—. Un servidor, con esa mezcla de honor y compromiso que supone ser buen amigo, aceptó el lance y dos días después tenía una copia en la bandeja de entrada de mi cuenta de correo. De tres sentadas. Me he calzado las 400 páginas de tres sentadas. Qué pedazo de novela. Jamás comprenderé cómo Alfonso aún no ha conseguido llamar la atención de una editorial de primera línea. Cosas de los hados y el Destino, supongo. Pero terminará haciéndolo. No me cabe la menor duda. Su carrera lo avala y sus anteriores textos lo apostillan. No hay más que leer cualquier obra suya como Arde Troya o El difamador para hacerse consciente de lo que a los demás nos resulta más que evidente.

Y hablando de amigos. Francisco Castillo ha publicado una novela que comencé a leer ayer. Se titula Cazar al Capricornio. Y vive Dios, ¡qué pinta tiene! Al fin alguien en este país ha decidido liberarse de complejos y escribir una novela de espías, aventuras y operaciones encubiertas como Dios manda. Una novela que si nos llega de fuera con el nombre de Graham Greene, Tom Clancy o John Le Carré en la portada y su protagonista se llama, un suponer, Alan Cummings y es de la CIA —en lugar de Antonio Alba, del CNI, como es el caso— meamos colonia. Pero, aquí, varias editoriales importantes la rechazaron porque «su trama es demasiado arriesgada, fantasiosa e increíble para estar ambientada en España». El amigo Castillo aglutina en un mismo artificio narrativo el atentado contra Carrero Blanco, la desaparición, años después, de unos peculiares documentos durante el incendio del edificio Windsord y un verosímil intento de que España tuviese su propia carrera espacial. Y lo hace con una envidiable soltura, una impecable labor de documentación y un oficio digno del mayor de los elogios. Casi ná.

Ya comentaré cuando termine su lectura, pero por lo que llevo hasta ahora… chapeau por Francisco.

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jueves 17 de diciembre de 2009

Tonto es el que dice tonterías

El subdirector general de Patrimonio Histórico Artístico del ministerio de Defensa, D. Álvaro Martínez-Novillo, exhortó al Museo del Ejército de Toledo para que retirase las referencias a Francisco Franco de los textos que ilustran algunas exposiciones, citando especialmente el texto referido desembarco de Alhucemas. ¿El motivo? Según los argumentos del señor subdirector general, tales circunstancias contravienen la Ley de la memoria Histórica de forma concreta y explícita. Leamos la argumentación.

«El art. 15.1 de la Ley 52/2007 –conocida como de la Memoria Histórica– es muy terminante en cuanto a las “menciones conmemorativas, de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la Represión de la Dictadura” (…) no se pueden ni deben citar en textos murales como ejemplo a soldados que, por las razones que fueran, vulneraron el ordenamiento constitucional vigente en su momento. Por ello, si se quiere citar el desembarco de Alhucemas, se citará sin referencia expresa al dictador. Y esto no es censura, sino respeto y acatamiento al marco legal vigente mientras no se demuestre lo contrario»
Hay gente que no es más imbécil porque si no, rebosaría por ambos lados.

Este tipo de cosas —tratar de borrar las huellas de aquella parte de tu Historia que no te gusta y hacer como si nunca hubiese existido— las hacían muy bien los romanos y lo llamaban Damnatio Memoriae. Si este tipo de propuestas las enunciase cualquier estúpido sin cultura ni conocimientos previos —un tertuliano de radio, un suponer—, la estupidez sería objeto de mofa y achacable a la ignorancia inherente al medio y al emisor, pero que tamaña sarta de sandeces provenga de alguien cuyo supuesto y aparente cometido es mediar y proteger nuestro patrimonio histórico, es lo que me causa un poco más de miedito.

Porque alguien debería contarle a este estulto con cargo a Patrimonio Nacional que Alhucemas transcurrió 11 años antes de lo que la ley menciona y condena de forma explícita. Y que para suerte o desgracia, participase quien participase en él, el desembarco de Alhucemas forma parte de un evento histórico trascendental para la historia de este país como lo fue la Guerra de África —por desgracia, esa gran desconocida—. Tan trascendental como que fue el desencadenante de la cadena de acontecimientos que explican —no defienden ni argumentan: explican— gran parte de los últimos 100 años de historia de este país: el expediente Picasso, el golpe de Primo de Rivera, la dictablanda, la obligada abdicación de Alfonso XIII, la llegada de la República y la Guerra Civil.

Lo realmente peligroso es que este tipo de anatemas y prohibiciones llevan un tiempo poniéndose muy de moda entre la progresía ful que las defiende quedándose en la superficie del asunto: la condena a un régimen despreciable y totalitario. Pero no entienden que no se trata de celebrar, ensalzar o ni siquiera conmemorar la presencia de un dictadorzuelo pequeñito y gritón o de algún que otro personaje nefasto para la historia y trayectoria de España —que los hubo sin reducirlo a Franco. Unos cuantos—. Si hubiese que eliminar el rastro de todos los personajes deplorables que han pasado por la historia de este país, iban a quedar tres y el gato. Se trata de mantener el respeto suficiente y necesario por la Historia —con obvias y necesarias mayúsculas—. Porque, por suerte o por desgracia, si de algo carece la Historia es de selectividad. La Historia está plagada de gestas gloriosas y de instantes vergonzosos. De momentos por los que sentirte orgulloso de los tuyos y de momentos en los que te gustaría mirar hacia otro lado. Pero, con todo y con eso, nunca deja de ser Historia. Todos esos hechos ayudan a comprender hechos y situaciones posteriores. Nunca dejan de ser una parte de ese legado común que, en virtud del certero aforismo «somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos», todos deberíamos tener presente siempre. Aunque sólo fuese para albergar la cautela suficiente y necesaria para no repetir algunas barrabasadas

Se puede ser partidario o no de unas determinadas figuras y situaciones históricas, lo que no se puede nunca es negar su existencia ni su relevancia innegable —para bien o para mal— en el devenir de la Historia. Al final, ¿qué coño será esto? ¿Una Historia selectiva y a la carta? ¿Qué será lo siguiente? ¿Ignorar la figura de Fernando VII cuando se hable de la Guerra de la Independencia? ¿Obviar cualquier mención a los generales Primo de Rivera, Martínez Campos o Prim, asonados consumados y confesos al igual que Franco?

Insisto en el detalle: que estas estúpidas iniciativas provengan de alguien encargado en teoría de proteger nuestro patrimonio histórico es lo que me hace consciente de en qué clase de manos estamos. Y lo que descubro no me gusta un pelo.

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