Mentiras completas y verdades a medias



jueves, 1 de julio de 2010

Decíamos ayer...

A raíz de la entrada de ayer he recibido unos cuantos correos electrónicos —y algún comentario que ha sido pertinentemente borrado del blog. No por su fondo, sino por sus formas. Consiento que se discrepe conmigo, lo que no consiento es que, en mi propia casa, se me miente a la madre— cuyo contenido oscila entre los que me reprochan que no considere justas las reivindicaciones de un colectivo de trabajadores y me increpan directamente llamándome señorito, vendido, aburguesado, aborregado, servil y otras cuantas lindezas más.

Aclarémonos.

Jamás he dicho que las reivindicaciones de los trabajadores de Metro de Madrid sean injustas. Reto a cualquiera a que demuestre que esas palabras han salido de mi boca o de mi teclado.

Si durante estos días —como en los mejores tiempos del caudillo de la voz de pito— las fuerzas del orden hubiesen impedido por la fuerza la convocatoria de huelga de los trabajadores de Metro de Madrid y hubiesen dispersado a la carrera a los piquetes «informativos», todos hubiésemos puesto el grito en el cielo —yo el primero, lo aseguro— por la fragrante vulneración de un derecho esencial recogido en nuestra constitución, un elemento legislativo que a este país le costó 40 años de represión, sangre y sudor. Gracias a Dios, la gran mayoría estamos de acuerdo en que la Constitución es un referente legislativo inamovible y que el justo derecho a la huelga, ganado a pulso durante muchos años de lucha, se recoge de forma inequívoca entre sus artículos. Y contra eso hay muy poco que objetar. La huelga de los trabajadores del Metro de Madrid es absolutamente lícita, se mire por donde se mire.

Pero el juego de la democracia consiste en respetar las leyes promulgadas por consenso. O cambiarlas si se consideran injustas o lesivas. Pero mientras continúen vigentes, su obligado cumplimiento es de vital importancia para que la maquinaria siga funcionando de forma equitativa y con unas mínimas garantías para todos. Y la misma norma legislativa que —de forma absolutamente lícita, repito— considera inviolable el derecho a la huelga establece a su vez el respeto de unos servicios mínimos —considero igual de válidos un 50, un 30 o un 15 por ciento. Pero, aunque mínimos, hablamos de prestar servício— que causen el menor dolo posible a aquellos que no son objetivo directo de la reivindicación que se reclama. Para evitar los «daños colaterales» de quienes, en inferioridad de condiciones, son ajenos al dilema que se debate. Para que, de mala fe, no se vulneren ni se lesionen los derechos de otros ciudadanos que también son acreedores de ellos.

El juego de la democracia no establece que los ciudadanos debamos acatar cuarto y mitad de legislación o expurgar de las leyes aquellas partes que no nos gustan o que resultan incómodas para nuestros intereses. Las leyes se promulgan o se derogan, pero jamás se vulneran. Porque, para todo ciudadano, sin excepción, la vulneración de la ley es un delito. De la misma manera que hubiese sido un delito impedir y sofocar la huelga mediante el uso de la fuerza. El respeto por el consenso, por los derechos de los ciudadanos —de TODOS los ciudadanos— y el fair play no merece menos.

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9 comentarios:

Anonymous Metrero ha dicho...

No existe incumplimiento de ley por ninguna parte. El servicio de transporte público que presta Metro de Madrid, al contrario que el servicio de hospitales o policía, aún siendo claramente importante, no es imprescindible porque existen medios alternativos para poder desplazarse. Los servicios mínimos no han a lugar y su asignación incumple claramente la legislación.

1 de julio de 2010, 8:03  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Metrero, argumentar que el servicio que presta Metro de Madrid no resulta esencial para un amplio número de madrileños porque existen metodos alternativos de transporte es como argumentar que la reducción de vuestro salario -asumo por tu nick que eres del gremio- es trivial e irrelevante porque siempre dispondreis de la oportunidad de complementar vuestros ingresos ejerciendo el pluriempleo en otro trabajo. Eso es, simple y llanamente, un ejercicio de puro cinismo.

1 de julio de 2010, 8:33  
Anonymous Trancos ha dicho...

Lo siento, Lobo, pero en esto no estamos de acuerdo: Salvaje es el neoliberalismo que algunos, como la Espe, practican e imponen. Salvaje es la caída del caballo de ZP de Tarso. Salvajes son las directrices del FMI y de la UE. Salvaje es negociar con gente a la que se ha trincado son un pastizal en paraísos fiscales. Salvajes son las SICAV y los beneficios de la banca en tiempos de crisis, salvaje es que algún político diga que él/ella no se recorta el sueldo porque no le sale del arco del triunfo, salvaje son 5 millones de parados y la congelación de las pensiones, salvaje es recortar el sueldo a cualquiera… malintencionado es llamar privilegiados a colectivos de trabajadores que tiene unos de derechos adquiridos que han logrado con sangre, sudor y lágrimas y saben defender con uñas y dientes (sean pilotos, controladores, metreros o barrenderos), cosa que no todos hemos podido ni sabido defender. Demencial y suicida me parece que algunos explotados pretendan lograr la igualdad cortando las piernas a los más altos en vez de exigir zancos o plataformas para ser todos igual de altos (por esa regla de tres, lo mismo podían exigir las trabajadoras de Bangladesh, que trabajan por 36 euros/mes con respecto a los trabajadores occidentales, y eso es lo que quieren oir los neoliberales). Me reconforta constatar que un colectivo de 2000 currantes reviente una ciudad. Me encantaría comprobar que un colectivo de 2000 millones reventara el mundo que nos están diseñando. El mundo se para cuando un trabajador no va a trabajar (y no cobra). El mundo ni se entera cuando un político se va de putas a Toronto o a cualquier otro sarao del G20 o una concejala de compras a NY con la visa oro de su cargo oficial.

Salud y anarquía, compañero. Y que viva Durruti

1 de julio de 2010, 15:59  
Blogger Guillermo ha dicho...

Los trabajadores pueden -y deben- conseguir el apoyo de otros trabajadores cuando asumen que ninguna medida de fuerza debería afectar los derechos de sus compañeros de clase. Es un difícil equilibrio, cuando por ejemplo los laburantes en huelga son del gremio del transporte, pero hay pasos a seguir, como el aviso previo y la prestación mínima. Lo que cabrea y predispone en contra es cuando un sindicato -o colectivo- pasa por encima del resto. Convengamos en que al metro de Madrid, o de donde sea, no lo usan los poderosos que, esos sí, tienen medios "alternativos" de transporte.

1 de julio de 2010, 16:44  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Apreciado Trancos: Sin despreciar ni minusvalorar ninguna de las razones que argumentas, ¿has caido en la cuenta de que ninguna de ellas (Neoliberalistas, Esperanza Aguirre, ZP, los miembros de FMI, los paraísos fiscales, las SICAV, la banca, los políticos de sueldos irreductibles)... ninguno de ellos, ni es viajero ni usuario de los servicios de la red de Metro de Madrid?

Si se dispara, lo que no hay que hacer nunca es errar el tiro. ¿Queremos dinamitar? Dinamitemos. Yo prendo la mecha. Ahora, convénceme de que el objetivo será justo y acorde a lo perseguido ¿Queremos hacer en el Metro una huelga que joda a quien corresponde?. Hagámosla. Una huelga de "tornos caídos". Que los trabajadores anuncien desde YA MISMO que durante el mes de septiembre, octubre, noviemnre y diciembre van a dejar los tornos abiertos, no van a controlar el acceso a la red de metro y que hagan campaña aconsejando que NI DIOS se saque el abono transporte ni el bono de diez billetes ni el ticket de Metro durante esos meses. ESA sería una huelga que jodería en toda la línea de flotación a quien debe. No la que plantean en la actualidad, bastardeada por a) espurios intereses de los sindicatos mayoritarios, b) jodiendo al que ni tiene culpa ni es responsable de su situación y c) saltándose la legislación vigente a la torera.

1 de julio de 2010, 21:27  
Anonymous Trancos ha dicho...

Una huelga de tornos caídos se reventaría en media hora (con guardias municipales,por ejemplo), recaería sólo sobre el personal de seguridad al que la empresa se follaría vivos a ellos solos.
Según tú, algunos colectivos, los que substentan el estado del bienestar o lo que queda de él, no podrían hacer nunca huelga (o las harían con unos servicios mínimos abusivos como vienen a demostrar las sentencias al cabo de 2 años, mientras la administración se chulea de que la huelga ha sido un fracaso al que sólo han respaldao el 20%). Estaría bien que esos colectivos no tuvieran que hacer nunca huelga porque todos diéramos la cara por ellos, porque trabajan para nosotros y no queremos médicos cabreados, ni maestros deprimidos, ni policías encabronados... que las consecuencias las vamos a pagar nosotros. En vez de eso, casi el 70% del país ha aplaudido el recorte de los funcionarios y trabajadores (no funcionarios) de las distintas administraciones. Y entre ellos, por estadística, el 70% de los usuarios del metro. ¿con qué autoridad moral van a exigir comprensión y solidaridad a los trabajadores del metro? Tienes razón en lo de que "Si se dispara, lo que no hay que hacer nunca es errar el tiro", pero el sistema siempre encuentra a algún pringao que colocar el la diana, y en la diana están ahora los funcionarios y trabajadores de la administración (¿nadie se da cuenta de que si se permite que la administración se pase por el escroto un convenio y recorte salarios la empresa privada se va a sentir legitimada para hacer lo mismo?).
Madrid se colapsa cuando gana la liga El Madrid (el Atleti no, qué más quisiera), cuando caen cuatro dedos de nieve, el día del orgullo gay, cuando se manifiestan los jóvenes agricultores de achicoria, o nos visita Banedicto, o se jode un semáforo en la Avenida de Los Poblados. Y parece que todo el mundo es comprensivo en esas circunstancias. Pero cuando la causa son unos trabajadores que quieren proclamar alto fuerte que con las cosas de comer no se juega, todo el mundo les pone en la picota (todo el mundo no: he visto gente en la tele, en las paradas, que a pesar de las jodiendas, aplaudía o comprendía a los trabajadres del metro. A lo mejor, todavía quedan 7 justos en Sodoma). Entiendo que a la gente le guste más las manifestaciones lúdicoreivindicativas del tipo de despelotarse en la acera, o vigilias con belitas, o maratones solidarios, o amarrarse a un árbol como la Tita, a ser posible en el Pardo o enla Casa de Campo donde sólo se incordie a putas y a puteros. Pero el horno ya no va estando pa estas mandangas.
Soy funcionario. Y no exijo que hagan a otros la putada que me han hecho a mí. No me consuela. Entiendo que otros no se resignen como mi colectivo se ha resignado. Toca joderse y llorar como pringaos lo que no hemos sabido defender como currantes (por aquello de "pobres niños, pobres viejos, pobres enfermos, pobres drogadictos, pobres ciudadanos... a los que les importamos un huevo", o porque me van a descontar un día de sueldo).
Los sindicatos son una mierda y nadie lo discute. Pero es lo que hay mientras no hagamos otra cosa ¿estaríamos mejor sin ellos? Me estoy empezando a mosquear porque, entre criticas razonadas a su gestión como la tuya, están empezando a aparecer la de otra gente cabrona que parece que lo que quiere es que desaparezcan del mapa, que se los cepillen, como se cepilló Margaret Tacher (alma mater de la Aguirre) a las Trade Unions. Y eso no es bueno.
Y mientras tanto, Durao Barroso afirmando que, si los países del sur de Europa no aceptan las medidas anticisis impuestas desde Bruxelas, terminarán regidas por regímenes militares. Y ni dios se cosca.Ni la prensa. Así nos va. ¡hay que joderse!

2 de julio de 2010, 15:05  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

No, Trancos, no. "No es esto", que decía Ortega. No es que haya ciertos colectivos que no deberían ni podrían hacer huelga. Es un derecho de todos los trabajadores. Lo que necesitamos es una ley de huelga acorde a las circunstancias y que legisle ese derecho corectamente. Y si no se hace, se pide. Y si sigue sin hacerse, se exige. Hay que ponerle esl cascabel al gato. Una ley en la que los servicos mínimos no sean abusivos y se respeten. Pero, mientras tanto, no me parece de recibo ver con buenos ojos que la que existe se vulnere. Tú mismo lo dices de los sindicatos ("Los sindicatos son una mierda y nadie lo discute. Pero es lo que hay mientras no hagamos otra cosa"). Yo digo exactamente lo mismo de las leyes. Es absolutamente inaceptable pasarnos por el foro el estado de derecho porque en ese momento es a nosotros a quien nos viene bien hacerlo. Porque la pregunta que me viene a la cabeza es ¿cuál será la siguiente ley que "le viene mal" al próximo?

2 de julio de 2010, 18:12  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Una huelga de "tornos caídos". Eso es poco práctico y no cumpliría el objetivo de presionar a la dirección.

El metro no es un servicio esencial y los servicios mínimos eran abusivos. Si te gustan tanto las leyes repasa lo establecido por el tribunal constitucional para servicios esenciales.

¿Cómo se cambian las leyes? Provocando ese cambio con huelgas como la del metro.

La ley de huelga es de los últimos años del franquismo. Es curioso que no se haya retocado desde entonces.

8 de julio de 2010, 11:31  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Anónimo, lo de los servicios mínimos abusivos, totalmente de acuerdo. Es la herencia que supone haber tenido 30 años de gobiernos democráticos sin que ninguno de los gabinetes hayan tenido los cojones suficientes como para hacer una ley de huelga como Dios manda, pero con tu otra afirmación estoy completamente en desacuerdo. El Metro de Madrid es un servicio ESENCIAL para un número MUY amplio de usuarios porque su servicio no se circunscribe a la línea de metro que va de Sol a Ópera. Metro de Madrid también es MetroSur o MetroNorte donde existen amplias zonas donde la única posibilidad viable de transporte es el Metro y que presta servicio a personas que trabajan a 50 kilómetros (sí, has leído bien: 50 kilómetros. Yo mismo, aunque no sea usuario de Metro, soy sufridor de tal circunstancia) de donde viven, algo no demasiado extraordinario en Madrid. Y hablamos de "curritos" a los que el que les descuenten un día de sueldo por no poder acudir a su trabajo les descuadra todo el mes. Y si vamos a recurrir al "existen otros medios de transporte" como argumento, su vigencia me resultaría igual de válida que decir que el recorte de nóminas es irrelevante porque "existen otros medios de obtener ingresos, por ejemplo, pluriemplearte". Ni uno ni otro argumento es de recibo.

8 de julio de 2010, 12:53  

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