Mentiras completas y verdades a medias



martes, 29 de junio de 2010

De la zafiedad considerada como una de las bellas artes

A raíz de la lúcida y precisa reflexión que el amigo Paco Gómez Escribano ha incluido en su blog y tras saltar por los blogs de algunos de sus comentaristas, he ido a parar al siguiente —estremecedor— documento gráfico.


La incultura, la ausencia de conocimientos o el no haber podido —o incluso no haber sabido— estudiar no tiene necesariamente porqué ser algo reprochable o risible. Cada persona es un mundo. Las más de las ocasiones resulta complicado ponerse en el pellejo del otro y profundizar en las circunstancias que han conducido a alguien hasta una situación concreta, bien sea voluntaria o involuntaria. Pero nadie en su sano juicio duda de la ventaja que supone el conocimiento frente al desconocimiento, el saber frente al no-saber. El auténtico problema no reside en no saber. El auténtico problema reside en jactarse de tal circunstancia y hacer de ello una bandera. El problema está en convertir el desconocimiento, la vanagloria, la petulancia y la zafiedad en un modo de vida y sentirse orgulloso de ello. Como si, hoy en día, la capacidad de aprender, de pensar, de discernir y de tener criterio —y, sobre todo, adquirir las bases necesarias para hacerlo de forma solvente— se hubiese convertido por sí mismo en un penoso lastre, un lamentable modo de complicarse la vida. Como si nuestra meta en la vida pasase por una nueva forma de culto en la que el supremo becerro de oro a adorar fuese la imagen de quien protagoniza el video arriba incluido y sus ¿planteamientos vitales?, los nuevos dogmas de fe. «Mi mundo es mejor que el tuyo porque mi ausencia de conocimientos e inquietudes intelectuales lo hacen más sencillo, menos complicado. Yo, con una consola de videojuegos y un porrito a media mañana tengo solucionado el día. No necesito conocer ninguna mandanga más que me lleve a complicarme la vida». Hacer del anterior enunciado una filosofía de vida es lo que resulta verdaderamente inquietante. Y sobre todo peligroso. Porque al renunciar a conocer los rudimentos de aquello que nos rodea estamos renunciando a su vez a disponer del criterio fundamentado que nos concede dicho conocimiento. Y no parecemos —o no queremos— darnos cuenta de que, sin capacidad de criterio, facilitamos la tarea a aquellos que, a diario, nos sojuzgan, nos conducen y tratan de movernos a través de los caminos que más les convienen. Sin criterio siempre nos fallará la base de nuestra argumentación. Jamás dejaremos de ser un ladrillo más en el muro, sin capacidad ni medios para poner coto a los abusos que continuamente sufrimos, comenzando por el jefe que gobierna nuestra empresa y acabando por los políticos que gobiernan nuestros destinos. Y luego nos quejamos airados y lloramos por los rincones cuando nuestro jefe nos engaña y nos explota o nuestros políticos nos estafan y nos manipulan como quieren.

Y lo más lamentable de todo es que los adalides de esta nueva corriente de neonihilismo ni tan siquiera parecen ser conscientes del pozo en el que ellos mismos se introducen.

Realmente lamentable.

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5 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Dicen las malas lenguas que Karmele Marchante era anarquista en su juventud y escribía artículos sobre la FAI y la CNT en la revista Ajoblanco. Que dios nos pille confesados...
No sé si es verdad, pero la posibilidad me llena de desasosiego. Jorge.

29 de junio de 2010, 12:38  
Blogger Víctor Manuel Fernández ha dicho...

Triste, triste. Muy triste. Esto es lo que herederá la siguiente generación, la que tendrá la obligación de sacar este país adelante. Aborregamiento por doquier, mierda y más mierda por bandera. Es lo que hay y a cerrar la boca, que eres incorrecto.

29 de junio de 2010, 12:49  
Blogger Paco Gómez Escribano ha dicho...

Gracias por citarme, Pedro. Tú reflexión también es muy lúcida, como siempre. Me alegro de que te haya gustado el artículo. El youtube es espeluznante, desde luego. Pero es que en telecinco están con estas movidas mañana y tarde. Y las otras generalistas dan cada vez más cuota de pantalla a estas mierdas que dan ganas de vomitar. Y lo que estos programas proponen va calando cada vez más en la sociedad como un cáncer. De ahí lo del desaprensivo de mi artículo que tira una novela a la papelera, hay que ser cateto. Pero lo realmente grave, lo veo cada año en el insti donde curro, es que está calando en los niños y en los jóvenes, que no quieren estudiar porque dicen que para qué. Qué qué les importa a ellos la Historia, la Lengua, etc., que no les vale para nada.
Creo que, por primera vez desde que estrenamos la democracia, hay motivos para estar muy tristes. Como alguien no haga algo, esto, lo veo cada vez con más claridad, se va a ir al carajo.
Un abrazo.

29 de junio de 2010, 18:08  
Anonymous g.l.r. ha dicho...

Somos una sociedad de pandereta, donde la bandera en alza es una preocupante y progresiva pérdida de aquellos valores morales que nos han sido dados, de los más tradicionales, de los lógicos o naturales. ¿Cómo alguien va a querer esforzarse, cuando el esfuerzo no es reconocido? Hoy en día, lo "in", lo "cool", o como diablos se llame ahora, es lo zafio, lo transgresor sin argumentos, lo insultante o lo inmoral, y aquellos que intentamos regirnos por un código de lealtades a la familia, por el respeto a la decencia o por el tan denostado y casi abolido honor, somos tildados de retrógrados y fascistas.
Sólo triunfan aquellos que no lo merecen, porque la cultura, el esfuerzo o la tradición son mitos ya olvidados. Entre todos nos los hemos cargado.

30 de junio de 2010, 1:10  
Blogger alitina ha dicho...

Es una pena que tengas tanta razón. Al igual que los que han incluido aquí sus comentarios

8 de enero de 2011, 13:48  

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