Mentiras completas y verdades a medias



miércoles, 30 de junio de 2010

Candidiasis, Toxoplasmosis y otras parasitosis

A los responsables sindicales de Metro de Madrid se les llena la boca al hablar acerca de la estricta legalidad de su derecho a la huelga —circunstancia que, por cierto, nadie discute—, exhibiendo afectados y sonoros golpes del pecho al aducir que tal derecho está protegido y respaldado por la propia Constitución, ley de leyes de la jurisprudencia de este país. Lo que ya pronuncian con la boca chica o susurran por la bajini es que el mismo artículo constitucional que garantiza su derecho a la huelga, también garantiza que «...la ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad...» (Art. 28.2 de la Constitución Española). Y que, como dicen en mi pueblo «o follamos todos o tiramos la puta al río». O aceptamos TODOS los términos de la ley o no aceptamos ninguno. Lo que no es ni serio ni de recibo es aceptar la mitad, la cuarta parte o los trece octavos de un artículo legislativo —para ser exactos, la parte que nos interesa— y omitir el resto. Y lo que ya resulta del todo inadmisible es la temerosa irresponsabilidad con la que, con relación a este asunto, se han manejado los máximos responsables de los sindicatos mayoritarios de este país al apoyar y promover una huelga sin servicios mínimos —garantizados por ley, exactamente la misma ley que garantiza su huelga, no lo olvidemos— de una prestación tan esencial como supone el transporte público. Que no se nos olvide —al menos a los ciudadanos de Madrid— que se trata de los mismos elementos que pretenden conducirnos a una huelga general el próximo 29 de septiembre. Les sugiero a estos elementos que, con ánimo de hacer proselitismo al respecto, se acerquen hoy a pie de calle a los dos millones de trabajadores que abarrotan los autobuses de Madrid y que han visto pisoteadas sus garantías legales para ejercer su derecho al trabajo. Que creo que los van a acoger con los brazos abiertos.

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4 comentarios:

Blogger Víctor Manuel Fernández ha dicho...

14 millones. 14 millones de euros se llevaron en subvenciones los sindicatos mayoritarios de los trabajadores, esto es, UGT y CCOO. ¿A alguien le suena esto? Los dos sindicatos mayoritarios... Los dos principales partidos políticos...Curiosidades de la vida; se llevan la pasta gansa por tener controladas a las masas proletarias, mayoritariamente encuadradas, los que aún creen en estos engaños, en estas formaciones. Y, cuando les apetece, azuzan a esas masas para levantarlas y, así, ganar más contrapartidas, componendas o lo que haga falta bajo el prextexto mafioso de: o me sigues manteniendo, o te suelto a los perros de huelga y te paro todo.
Don Vito Corleone nunca lo haría mejor.

30 de junio de 2010, 9:30  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Así nos va en este puto país. Por culpa de gentuza como tú, la gente ha terminado por perder su conciencia de clase. Hasta revindicar nuestros derechos mediante una huelga nos parece mal.

1 de julio de 2010, 6:48  
Anonymous Anónimo ha dicho...

@Víctor: Desgraciadamente se les ha acabado el chollo. Y ese rebaño de trabajadores ya no les siguen, y menos aún siguen sus consignas.

A esos sindicatos vendidos les pagan para que apaguen los conflictos, vendan a sus currantes y hagan una labor de tampón entre los descontentos y los ricachones.

Pedro, no entiendo tu postura tan profundamente legalista. El sistema no funciona, y la huelga es una de tantas formas para los de abajo, los desahuciados del sistema puedan mostrar su malestar. Los que están sin trabajo ni siquiera cuentan con eso.

Obviamente, es mi humilde opinión como persona sin trabajo y ¿sin futuro?.

8 de julio de 2010, 11:38  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Anónimo (número dos. El uno no merece ni comentario): mi postura legalista deviene del hecho de que me molesta mucho que el tiro se yerre y que siempre acaben pagando el pato los mismos. Me molesta mucho el que invocar a la ilegalidad (o la a-legalidad, llámalo como quieras) siempre termine jodiendo a los que menos culpa tienen. Me parece un despropósito tan grande como si, para protestar por el hambre en el mundo, me dedicase a robar los fondos de la Cruz Roja. Mi motivo puede ser muy loable; mis métodos, no. Si las iniciativas ilegales o alegales dieran de lleno a quien deben, ten por seguro que muy probableente no estaría tan en contra, pero lo de los "daños colaterales" (sobre todo cuando, curiosamente, siempre terminan siendo los mismos) es algo que siempre me ha tocado mucho la moral. Y los cojones.

Obviamente, también es mi humilde opinión.

8 de julio de 2010, 12:32  

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