Mentiras completas y verdades a medias



domingo, 10 de enero de 2010

Amanece

Desde la ventana de mi estudio veo amanecer. He visto amanecer muchas veces, pero muy pocas me he detenido a contemplarlo. Las líneas de sombra van tornando desde la negrura más intensa hacia un gris sucio, desvaído. Lejos, en la distancia, el horizonte va perfilandose a impulsos breves, minúsculos, al tiempo que el cielo adquiere una suave tonalidad irisada de vetas color salmón. Es domingo. La ciudad aún duerme y las calles aparecen completamente vacías, sin vida, como azotadas por un cataclismo tan desconocido como inquietante. Silencio. Un silencio espeso, tan mudo como sordo, azota los rincones. Y frío. Un frío inmisericorde que cala los huesos y el alma. Imagino el fin del mundo y puedo encajar en esas reminiscencias parte de lo que veo. Poco a poco, el albor va venciendo a las tinieblas que hasta hace unos momentos aprisionaban los lugares hasta donde alcanzaba la vista. Todo comienza a funcionar de nuevo como un reloj perfectamente ajustado. Una luz se enciende en alguna ventana. La gente se pone en marcha. Todo parece retornar a la normalidad, a la falsa paz de lo cotidiano. Todo despierta. Un día más. Aunque a veces no pueda evitar preguntarme que para qué.

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11 comentarios:

Blogger Paco Gómez Escribano ha dicho...

Muy bonito, Pedro, tan bien escrito que estoy deseando terminar "El violinista de Mathausen" para meterme con "El documento Saldaña". Un momento íntimo tuyo con el mundo compartido con todos a través de este blog, y con reflexión final de pregunta vital, la pregunta que en todo tiempo y lugar se ha hecho el ser humano. Yo no sé contestarte, no sé nada, no sé de que va toda esta parafernalia de la vida. Sólo sigo, hasta que me llegue la hora.
Yo sí que me dediqué muchas veces a observar atardeceres y amaneceres. Son momentos del día que me parecen mágicos. Y es cuando más cerca estoy de entender todo esto, sólo si no pienso y sólo observo, sólo si no razono y contemplo. En cuanto empiezo a reflexionar, se pierde la magia y el entendimiento. Creo que el mundo no debe entenderse en términos racionales.
Un abrazo.

10 de enero de 2010, 11:46  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Lo cierto es que hoy es un día algo especial, Paco. Tras varias semanas de "sequía" creativa, de muchas dudas y preguntas acerca de si merecía la pena continuar con todo esto, hoy he retomado la escritura de la novela que tengo entre manos. Por eso me he levantado temprano dispuesto a enfrentarme a ciertos demonios. El momento que he descrito -intimo y personal como comentas, pero que me apetecía compartir- tenía algo de liturgia. Me alegro que te haya gustado.

Abrazos

10 de enero de 2010, 12:05  
Anonymous Trancos ha dicho...

Hay cosas que ocurren porque sí, como podrían no ocurrir. Pura contingencia.
De momento, conformémosnos. Como dijo alguien, "¡amanece, que no es poco!".
Cuando se levanta de buen humor alguien a quien quiero, descorre las cortinas del amplio ventanal del dormitorio y exclama solemnemente: "Queda inaugurado este día". O "se abre el telón; comienza la función". O "hoy hace un día muy aparente para vivir".

Salud ysaludos.

10 de enero de 2010, 12:10  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Bonitas máximas con las que comenzar el día, Trancos.

10 de enero de 2010, 12:31  
Anonymous Andrés Pérez Domínguez ha dicho...

¿Tú también eres insomne, Pedro?
Te lo pregunto, porque la mayoría de los escritores que conozco padecen rachas de insomnio. Yo también, por supuesto. Un abrazo,
Y dale con esa nueva novela. Yo ya estoy esbozando algo.

10 de enero de 2010, 12:46  
Blogger Paco Gómez Escribano ha dicho...

Pues ánimo con esa novela. A mí me ocurre a veces que estoy con mi novela, como ahora, y tengo que parar. No es por falta de inspiración ni nada de eso, la tengo toda en la cabeza. Es simplemente que necesito alejarme de ella porque, sí, disfruto escribiendo, pero también sufro, me quedo sin energía y..., bueno, mariconadas de escritores que supongo que ya sabrás. Lo dicho, ánimo, valor y al turrón.

10 de enero de 2010, 13:03  
Blogger Carlos González ha dicho...

Pues te digo lo mismo, Pedro, ánimo. La verdad es que los escritores sois unos bichos jodidamente raros. Conozco a Paco desde que éramos pequeños y doy fe. Lo que dice en la entrada es cierto, muchas veces me lo ha contado y yo, que no soy escritor pues no tengo ni puta idea de lo que me habla. A veces me dice, que aunque tiene en la cabeza la novela, no puede seguir escribiendo por miedo a joderla. En fin, yo le sigo la corriente, porque sé que a pesar de las mariconadas de escritores, como él dice, al final la novela le queda níquel. Y cada novela debe tener su tiempo. Pienso, luego existo jodidamente.
Un abrazo.

10 de enero de 2010, 14:02  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Acho, que bien escribes.

10 de enero de 2010, 18:09  
Blogger Samantha Keyela ha dicho...

Yo es que cuando empiezo con las preguntas ya antes de abrir los ojos, ni me levanto. Levantarse o mirar amanecer es un poco como fabricar hijos, que si lo piensas...Pero me imagino que escribir es algo muy parecido, así que sigue escudriñando en las tinieblas y los albores y déjate de preguntas,lobo.

11 de enero de 2010, 19:53  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Nunca he tenido problemas de sueño, Andrés, pero últimamente algo ando desvelado. Será que, como insinuas, lo da la profesión. Dale fuerte a la tecla, compañero, que lo que sale de tu cabeza es oro puro. Mañana empiezo con tu Mauthausen. Ya te contaré.

Paco, no te haces una idea de cómo entiendo y comprendo esas "mariconadas de escritores".

Carlos, haz caso a Paco que él si que sabe. Eso de no seguir escribiendo por no joderla es parte del ABC de los juntaletras. Estaría por asegurar que nos ha pasado a todos.

Anónimo: gracias, resalao :-)

Mi muy querida y estimada Sam: sigo escudriñando tinieblas, sigo. Por mucho que reniegue, no puedo dejarlo. Es parte de la salsa de la vida. Al menos, de mi vida.

11 de enero de 2010, 20:12  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Es precioso cómo has capturado con la escritura ese sentimiento y esa mirada al amanecer.
Cuando escribes así, no me cansaría de leer hasta el infinito.
Un afectuoso saludo.

27 de febrero de 2010, 18:46  

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