Mentiras completas y verdades a medias



viernes, 11 de diciembre de 2009

Presentación de Impar y rojo

Ayer tarde se celebró en la sempiterna Estudio en Escarlata la presentación de la última y esperada novela de Óscar Urra, Impar y rojo, continuación de la saga Julio Cabria iniciada con la excelente A timba abierta —finalista del premio Memorial Silverio Cañada 2008 a la mejor primera novela negra—. El acto estuvo bastante concurrido y contó con la presencia del autor — obvia—, del siempre cordial Domingo Villar —que está que lo rompe con su excelente La playa de los ahogados— ejerciendo de maestro de ceremonias y de unos cuantos amigos y conocidos más. Por allí pululaba la viborilla de Mercedes Castro, de la que puedo adelantar, en el más puro estilo Qué me dices, que el año que viene, hacia la primavera, pondrá en la calle una nueva novela. Y no. No es de la saga Clara Deza. También estaban —no podía ser de otra manera. Eran los padres putativos de la criatura— dos de los integrantes —Pablo y José— de esa Santa Trinidad que compone el staff de Salto de Página. Buena gente toda.


Abrió el acto el librero Juan Escarlatti agradeciendo la presencia a los asistentes y recordando que aquél era el último acto literario que se celebraría en la librería en el 2009 tras una temporada bastante intensa en cuanto a actividades literarias. Después tomó la palabra el editor, Pablo Mazo, para hacer una breve introducción tanto de la novela que se iba a presentar como de la trayectoria literaria del autor. Domingo Villar glosó algunas de las excelencias de la obra —tratando de no desvelar nada de la trama, cuestión que si de por sí resulta poco deseable en cualquier novela lo es menos aún en una novela negra— y de las virtudes narrativas de Urra. Hizo especial mención a la pulcritud de su prosa, a la estupenda recreación de ambientes y a los acertados diálogos de los que suele hacer gala el autor, cuestión con la que el resto de lectores de Urra estuvimos completamente de acuerdo. Por último tomó la palabra el propio autor para explicarnos algunos aspectos de la intrahistoria de Impar y rojo, de su forma de plasmarla en papel y de su visión de la novela negra. También relató en un ambiente bastante distendido y ameno algunas de las anécdotas que fueron surgiendo durante la redacción del texto. Urra cerró el acto con una original performance: el editor le hizo entrega de una carta que acababa de recibir, remitida por el propio Julio Cabria, y Óscar procedió a leerla en público. En ella le ponía poco menos que a parir por aprovecharse de él y de sus vivencias para pergeñar esos panfletos que escribía y le advertía que se cuidara muy mucho de continuar metiéndole en líos en un futuro.

Terminada la presentación, alrededor de unos vinos ofrecido por la organización, nos dedicamos a disfrutar en petit comité de una serie de charlas secretas, conversaciones a media voz y confesiones en corrillo, que obviamente, pertenecen al secreto del sumario. Como no podía ser de otra manera tratándose de novela policíaca.

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8 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

A mí también me ha gustado La playa de los ahogados. Lo de vivir en Madrid es un no parar, de presentación en presentación y tiro porque me toca. Lo que debes saber a estas alturas...
Empar

11 de diciembre de 2009, 17:51  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

¡Uys, Empar! Se entera uno de todo en estos saraos. Secretos y chismorreos de todos los colores y todos los tamaños. Si yo largara por esta boquita... X'-DDDDD

¿Qué tal va lo tuyo con Brad Pitt? ¿Sigue enfadada la Angelina?

11 de diciembre de 2009, 18:11  
Blogger Guido Finzi ha dicho...

Has despertado mi curiosidad con los títulos y más en estos tiempos que ando muy sensibilizado con la novela negra (ahora estoy leyendo "Regalo de la casa", de Juan Madrid y "Buscadores de oro", de Guillermo Orsi).
Tomo buena nota. Gracias por la información.

Un saludo.

11 de diciembre de 2009, 19:08  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

De Guillermo Orsí aún no he tenido ocasión de leer nada (por desgracia, son más las lecturas pendientes que el tiempo disponible), pero de Juan Madrid si he leído algunas de su Toni Romano (concretamente la que mencionas no) y lo cierto es que, como autor, es imposible no sentir envidia de su destreza como narrador. Me pasa exactanente lo mismo que con Andreu Martín.

Saludos.

11 de diciembre de 2009, 19:16  
Blogger Guido Finzi ha dicho...

Coincido contigo. Por cierto, hace un par de meses leí la que está considerada primera novela policiaca en castellano; "La huella del crímen", del argentino Raúl Waleis. La acción transcurre en París, y la edición del libro corre a cargo de Adriana Hidalgo.
Otros de mis paisanos que se adentraron con éxito en el género, fueron Rodolfo Walsh, Borges y Bioy Casares (Cuentos de H.Bustos Domecq), Mempo Giardinelli (han vuelto a reeeditar "Luna caliente"), Raúl Argemí o Antonio Dal Masetto.
En cualquier caso, apenas termine mis lecturas apiladas sobre el escritorio, leeré algo tuyo.
Un saludo.

11 de diciembre de 2009, 20:51  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Curioso. Tenía por el relato de género policíaco más antiguo en castellano a El Clavo de Pedro Antonio de Alarcón, pero la de Waleis que mencionas parece ser anterior (por poco, pero anterior). Nunca te acostarás sin saber una cosa más :-)

Y muy agradecido por la confianza depositada para pertenecer a tu "pila de lectura". :-) Ya me contarás cuando tengas ocasión de leer algo.

Saludos.

11 de diciembre de 2009, 21:08  
Blogger Paco Gómez Escribano ha dicho...

Buen post, Pedro. La verdad es que estoy deseando meterme en el mundo que ha creado Oscar con sus dos novelas. Lo haré cuando termine "As de espadas", de Javier Otaola. Aunque después de estudiar tu trayectoria en tu web ya estoy deseando también leer algo tuyo. Y entre medias, seguir escribiendo mi cuarta novela. Y luego está el curro. ¿Por qué los días no tendrán 48 horas?
Un abrazo.

12 de diciembre de 2009, 8:54  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Ya te digo, Paco. Que frustrante resulta esa sensación de tener decenas de cosas que nos gustaría hacer y no disponer de tiempo ni para la cuarta parte.

12 de diciembre de 2009, 11:30  

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