Mentiras completas y verdades a medias



domingo, 1 de noviembre de 2009

Yo lloré con Terminator 2

Finalizada la pasada edición de la Semana Negra de Gijón, Carlos Salem y yo compartimos —amén de las correrías sucedidas a lo largo de varios días— plaza contigua en el autobús de regreso. Durante el trayecto —largo trayecto. Larguísimo trayecto— surgieron decenas de conversaciones: delirantes, escabrosas, ociosas..., pero, sobre todo, desternillantes. Con Salem no puede ser de otra manera. Uno de los temas que se trataron fue el de la clase de personas y actitudes que odiamos profunda e, incluso, irracionalmente. Yo sugerí que si alguien merecería desaparecer de la faz de la tierra esos serían los tunos. Y los mimos. Particularmente los mimos. Al hilo de tal apunte, sobre la marcha, comenzamos a hilvanar el esbozo argumental de un relato. Puro entretenimiento. Llegados a nuestro destino, yo olvidé la cuestión. Pero Carlos no. Fruto de esa extravagante digresión nació El albañil cósmico, uno de los relatos que compone la excelente antología Yo lloré con Terminator 2 y que Carlos, amigo y caballero, ha tenido a bien dedicarme.

[Debatiendo arduamente sobre el existencialismo del yo]

Al género en el que se inscribe la antología, el autor ha tenido el acierto de bautizarlo como cerveza-ficción, una suerte de relatos de profunda vocación canalla, nacidos al calor de la barra de un bar y en los que no todo resulta ser lo que parece. Narrados en un tono que podíamos denominar puro Salem —con todo lo que eso conlleva. Cualquier lector habitual suyo sabe a qué me refiero—, dentro de la antología podemos encontrar, entre muchas otras perlas, obras maestras como el relato que da título a la compilación o el titulado Acabo de escapar del cielo. En ellos podemos encontrar reminiscencias tan dispares como el Parodi de Borges o el Chinaski de Bukowski, esencias que Salem sabe manejar con exquisita solvencia sin perder un ápice de su propia identidad, un malabarismo que muy pocos autores son capaces de llevar a cabo. En este tipo de relatos, el relato-canalla, los hay que nacen con la única aspiración de ser canallas y otros, que surgen con la de ser relatos. Si deseas saber en que clasificación se integran los que componen la antología Yo lloré con Terminator 2 tendrás que comprarla y leerla. Pero sea cual sea tu juicio al respecto, de una cosa estoy seguro: no te sentirás defraudado.

El libro se presentará el próximo día 4 de noviembre en Madrid. Si quieres conocer los detalles, quizá asistir a su presentación y, particularmente, cumplir con la inexcusable liturgia de hacerte con un ejemplar firmado por su autor, consulta el apartado Agenda a la izquierda de esta página.

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6 comentarios:

Blogger Javier Márquez Sánchez ha dicho...

Suena prometedor. Contiene tres de "mis" palabras claves: cerveza, Bukowski y canalla. Habrá que buscar ese libro en cuanto se publique.

1 de noviembre de 2009, 15:01  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Hazte con un ejemplar, Javier. Y con otro de Pero sigo siendo el rey. Me estarás agradecido toda la vida. Y las dos próximas reencarnaciones.

Abrazos,
Pedro

3 de noviembre de 2009, 9:23  
Blogger Fernando ha dicho...

que pasada, que buena pinta tiene eso

5 de noviembre de 2009, 9:17  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Ya te digo, Fernando :-)

5 de noviembre de 2009, 13:05  
Blogger Samantha Keyela ha dicho...

Hombre, qué casualidad, yo también lloré con Terminator2. Me siento un poco menos sola. Como luego no sea así en la novela...grrr. Te sacudiré atí, no a Salem, que no le conozco todavía.

12 de noviembre de 2009, 14:42  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Estoy convencido, querida Sam, que el libro de relatos -que no novela- será de tu agrado. :-)

14 de noviembre de 2009, 17:06  

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