Mentiras completas y verdades a medias



miércoles, 20 de mayo de 2009

Sos grande, Carlitos. Muy grande

Ayer se celebró en la Casa de América la presentación de Pero sigo siendo el rey, la última novela del simpar Carlos Salem. Sin ánimo de sumergirme en el típico peloteo endogámico entre amigos puedo decir sin faltar a la más pura verdad que se trata de una de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo. El mejor Salem en su estado más puro y vibrante. Si queréis saber de qué va la novela, os remito a la ficha editorial. Pero me gustaría transcribiros algunas de las palabras que pronuncié ayer durante el acto de presentación, en el que Carlos me hizo el honor de permitirme ejercer de maestro de ceremonias.

«..."Pero sigo siendo el rey" podría inscribirse dentro del género de lo que llamamos novela negra. Y digo podría porque sus inicios son fieles a los cánones de dicho género. José María Arregui, un ex policía de puño fácil y querencia por el disfraz, reconvertido en detective privado, recibe en su despacho la visita de Zuruaga, un siniestro personaje que pretende contratarlo. Más canónico imposible. Pero ahí termina el tópico. Lo que viene a continuación, aún manteniendo el tono de una novela de intriga perfectamente engrasada, se adentra sin ambages en el más genuino "territorio Salem", un territorio a veces disparatado, a veces surrealista, hilarante siempre, conducido por una particular y cautivadora forma de narrar, un pulso continuamente sostenido y, sobre todo, una manera de concebir unos excelentes personajes a base de esculpirlos más que perfilarlos. La novela nos va conduciendo a través de un peculiar periplo por una España tan atemporal como ausente de referencias geográficas en la que encontraremos una gran variedad de personajes variopintos "made in Salem" como Sosiris, el adivino retrovisor, Cabo, el director de orquesta que perdió su sinfonía, la fiel Rosita o los primos Saravia, evidentes trasuntos de esa España que siempre encuentra un motivo para seguir enemistada y el que, como personaje, es el gran descubrimiento y el mayor logro de la novela: el mismo rey Juan Carlos [...] Casi dan ganas de hacerse monárquico y todo...»

Poco más puedo —y quiero— añadir. Bueno, sí, una cosa: cómprate la novela. Ya tardas.

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4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

"el típico peloteo endogámico entre amigos"

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Así que se trata de eso. Cuando un autor habla bien de la novela de otro es para aplicar la máxima de "hoy por ti, mañana por mí". Vaya.

20 de mayo de 2009, 11:04  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

No, anónimo. No se trata de eso. No soy muy amigo de practicar la endogamia literaria. Yo sólo hablo bien de las novelas que de verdad me han gustado (y suelo callarme con las que no) y lo hago con mayor cariño cuando dicha novela proviene de una mano amiga. En el caso de Salem se han producido las dos circunstancias con el agravante de que la novela de Salem no sólo me ha gustado (mucho) sino que, además, es jodidamente buena.

20 de mayo de 2009, 11:50  
Blogger Armando Rodera ha dicho...

El acto estuvo muy bien, Pedro y además tenias razón. Ya he empezado la novela y la verdad es que engancha...

Ah, he colgado una pequeña crónica del evento en mi blog, por si te apetece pasarte.

Saludos

20 de mayo de 2009, 19:33  
Blogger Ella ha dicho...

Tomo nota :)

23 de mayo de 2009, 3:31  

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