Mentiras completas y verdades a medias



viernes, 22 de mayo de 2009

Perturbadoras realidades judiciales

Condenado por instalar una cámara en casa con el fin de vigilar a su hija.

Jorge MV., padre de familia, instala una cámara oculta en el baño de su casa ante la sospecha de que su hija se encuentre aquejada de algún tipo de desorden alimenticio ya que se encierra en él con cierta frecuencia. El padre sospecha que lo hace para vomitar la comida que acaba de ingerir, pero necesita tener constancia de que a su hija le ocurre algo para ayudarla. Según declaraciones, las cintas son destruidas de inmediato tras ser revisadas. Su ex mujer, en trámites de separación durante la época, se entera de la jugada y en lugar de colaborar con el susodicho por el bien de la hija común, aprovecha la tesitura —ya sabemos lo que hoy en día supone un trámite de separación o divorcio: un batalla campal donde se ejerce la táctica de tierra quemada y el todo vale con tal de joder a ese prójimo por el que, hasta poco antes, bebías los vientos— y lo encaloma bajo la acusación violación de la intimidad y revelación de secretos en la figura de su hija. El acusado incluso reconoce que probablemente se extralimitase en las medidas tomadas, pero que lo hizo motivado por una natural preocupación por la salud de su hija. Sin embargo, un juez acaba de dictar sentencia y lo ha condenado a un año de prisión, cinco de alejamiento de sus dos hijas y una multa. Y eso que el juez ha considerado como atenuante que «la actuación del demandado se llevó a cabo con el fin de evitar males mayores, amparada bajo el concepto de "cumplimiento del deber" y en virtud de su potestad como progenitor de la víctima».

Con posterioridad a los hechos, la hija fue diagnosticada de bulimia. Actualmente se encuentra en tratamiento por dicho motivo.


La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo anula la sentencia contra la cúpula de los «Latin Kings» y ordena la repetición del juicio.

Aduciendo que los testigos que declararon en los juicioso previos lo hicieron en calidad de «testigos protegidos» y que su anonimato puede desvirtuar la credibilidad de su declaración —ya que, según la defensa, pueden ampararse en él para venganzas ajenas a los motivos del juicio—, el Tribunal Supremo ha decidido dar por nulo el proceso judicial que se mantenía contra once integrantes de la banda conocida como Latin Kings —uno de ellos imputado además en un presunto delito de violación—. Quizá haya que proceder a explicarles a sus señorías en qué consiste el concepto de «testigo protegido» y sus riesgos asociados porque mucho me temo que, a partir de ahora, sin las suficientes garantías procesales y como en el caso de acudir a un tribunal en calidad de testigo protegido haya que aportar nombre, apellidos, domicilio, fé de vida y certificado de penales, mucho me temo que va a declarar como testigo protegido la madre del cuto, es decir, su cuta madre.

Manda cojones.

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2 comentarios:

Blogger g.l.r. ha dicho...

¡Pues menos mal que le reconocieron el cumplimiento del deber y su potestad como progenitor! Éstos jueces son marcianos.
Hace escasos días pude ver cómo un violador accedía al Juzgado -¡y declaraba!- con el rostro cubierto por un pasamontañas. Ante todo, creí entender, había que resguardar su honor y garantizar su seguridad; el honor de las víctimas -y su dolor- importaban menos.

22 de mayo de 2009, 23:23  
Blogger Ella ha dicho...

Leí la primera noticia y me quedé a cuadros. Hay que tener mucha mala hostia y rencor para utilizar algo que era preocupación de un padre, como "violación de la intimidad". Me parece increíble que no pueda acercarse en 5 años a sus hijas. Yo no entiendo de leyes, pero por dios, que el hermano de Carcaño sabía quién había matado a Marta del Castillo y está en la calle. Hay cosas que no termino de entender.

23 de mayo de 2009, 3:29  

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