Mentiras completas y verdades a medias



domingo, 1 de agosto de 2010

Dolor

Nunca es demasiado tarde para que un perro viejo aprenda trucos nuevos aunque algunos descubrimientos resulten en ocasiones bastante desconcertantes. Como, por ejemplo, el descubrir a estas alturas del partido la paradoja de que, en determinadas circunstancias, el auténtico dolor, el más profundo y desgarrador dolor que uno puede llegar a sentir jamás, no siempre es propio.

Contemplar cómo un ser querido, alguien por quien muy probablemente, sin exageraciones ni quijotescas fabulaciones de cuentos de hadas, darías tu vida de ser necesario, gime de dolor durante horas hasta caer extenuado. Observar cómo la expresión de su faz se desgarra con cada punzada sin que tú puedas hacer nada por remediarlo salvo ahogar la sensación de impotencia que corroe tus entrañas so pena de volverte loco. Escuchar cómo sus gritos se clavan en tus sentidos hasta percibirlos en el interior de tu cabeza incluso en los escasos momentos de tregua. Comprobar cómo, minuto a minuto, su ánimo se quiebra, se deshace, se viene abajo entre lágrimas de desesperación, envuelto una situación cuya conclusión aparenta tan lenta, lejana e impredecible que llega a resultar eterna. Esa es, sin duda alguna, una de las mayores y más auténticas expresiones de dolor que pueden llegar a sentirse. Infinitamente mayor que algunas de las que se alojan en carne propia.

Pero ahora alzo la mirada y contemplo cómo, bajo el gotero atestado de calmantes que está suspendido sobre la cabecera de su cama, un escorzo de alivio se desdibuja en su adormecido rostro.

Y a mí ya me duele un poco menos.

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14 comentarios:

Anonymous Celia Santos ha dicho...

Primo, ya se que no sirve de mucho pero, aquí estamos.

¡muack! para ti y para ella

1 de agosto de 2010, 0:46  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Sí sirve, prima, sí sirve. Mucho más de lo que crees.

1 de agosto de 2010, 0:57  
Anonymous Anónimo ha dicho...

la impotencia frente al sufrimiento de un ser profundamente querido, es insoportable. un beso

1 de agosto de 2010, 8:31  
Blogger Paco Gómez Escribano ha dicho...

Mucho ánimo, Pedro y todo mi apoyo. Si yo puedo hacer algo, me lo dices. Lo digo de corazón, no por cumplir. Un fuerte abrazo.

1 de agosto de 2010, 10:04  
Blogger Armando Rodera ha dicho...

Mucho ánimo, Pedro. Espero que la convalecencia sea llevadera y tu mujer mejore cuanto antes.

Un beso para tu esposa y un fuerte abrazo para ti, Pedro, de parte de los dos.

1 de agosto de 2010, 11:35  
Anonymous Trancos ha dicho...

Es verdad, Pedro. No hay dolor semejante a ese dolor. Lo conozco. Lo he padecido.
Te deseo de corazón que pase pronto. Tu dolor y dolor que lo causa.

1 de agosto de 2010, 23:24  
Blogger Antonia J. Corrales ha dicho...

Creo que es la entrada más hermosa que he leído, a pesar del dolor.
Sé que todo irá bien. Siento en el alma no haber visto nada hasta hoy, no estaba, pero sabéis los dos que estoy a vuestro lado.
Un beso enorme en la seguridad de que todo pasará ya mismo.
Se os quiere, Pedro, muchísimo.

2 de agosto de 2010, 9:56  
Blogger Miguel Baquero ha dicho...

Lo siento mucho, amigo. Espero que esa persona se mejore pronto, y tú con ella. Un abrazo

2 de agosto de 2010, 18:10  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Gracias, amigos. Por las palabras de ánimo. Y por estar ahí.

2 de agosto de 2010, 23:31  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Animo Pedro. Espero que mejore lo antes posible. Nadie debería pasar por estas cosas.

Jose

5 de agosto de 2010, 13:55  
Blogger Félix G. Modroño ha dicho...

Un abrazo muy fuerte.

8 de agosto de 2010, 3:42  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Nos tienes un poco abandonados. Echamos de menos tus entradas.

8 de agosto de 2010, 18:09  
Anonymous corsario ha dicho...

Ánimo Pedro, espero que las cosas vayan a mejor. Un abrazo. :)

17 de agosto de 2010, 22:51  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Ánimo Pedro, un abrazo y que todo vaya bien. O. Urra

18 de agosto de 2010, 21:31  

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