Mentiras completas y verdades a medias



jueves, 18 de septiembre de 2008

Presentación de El documento Saldaña

(c) fotos: Mar Cejas

Miércoles, 17 de septiembre. 11:30 de la mañana. Se ultiman los preparativos para la presentación a los medios de prensa de El documento Saldaña. ¿El lugar? La sala de exposiciones del Metro de Madrid, ubicada en la estación de Retiro. Según me cuentan, soy pionero. Es la primera vez que se presenta una novela en las instalaciones de la red de Metro de Madrid. Paseo por el andén adyacente echando un vistazo a todo el montaje. La gente de Planeta ha hecho un trabajo perfecto. Laura, en su puesto, coordinando como una jabata mientras Lola, Puri y yo, en la calle, apuramos el último cigarrillo y comentamos la situación. A pesar del mimo y el cuidado puesto hasta en el menor de los detalles, no puedo evitar sentir una leve sensación de vértigo en la boca del estómago. Algo intangible pero furiosamente presente. Espero que todo salga según lo previsto. Los amigos comienzan a hacer acto de presencia. Juan, como un clavo, semper fidelis, llega el primero. Allí está, intentando darme ánimos. Y lo consigue. A ratos. No es culpa suya, sino mía y de mis nervios. Después llegan Irene Mora, Cristina, Guzmán, Miriam, Miguel Ángel Mendo, Elena...y alguien que venía con Miriam y de quien lamento profundamente no recordar el nombre (¿Bea?). La hora de comienzo del acto se acerca. Cuento con la colaboración de un presentador de lujo —y un lujo de presentador— dispuesto, como siempre, a echar una mano y poner todo de su parte para animar el cotarro: Lorenzo Silva. Llega de viaje esa misma mañana y todos rezamos para que no le surja ningún contratiempo.

En estas que llega Puebla, el gran Puebla, el old fellow Javier Puebla. Le agradezco su presencia con un fuerte y sentido abrazo. Las doce. Y el introductor sin llegar. Los medios ya han tomado sus respectivos lugares y allí estoy yo, a punto de convertirme en protagonista de una película de Almodovar (al borde de un ataque de nervios). A las doce y diez, Lorenzo hace acto de presencia y todos suspiramos tranquilos —yo el que más—. No porque dudase en ningún momento ni de él ni de su inquebrantable voluntad sino que los imponderables son muy malos. Comienza el acto. Habla Puri, la editora. Poco más que una rueda de agradecimientos y, acto seguido, toma la palabra Lorenzo. Comienza a hablar de mí y de mi carrera literaria —que él conoce desde mis primeros balbuceos— y mi rostro adquiere una variada gama de tonalidades que oscilan desde el blanco al rojo ante las constantes alabanzas. Conversa durante unos diez minutos, desgranando las bondades de El documento Saldaña. Al término de su intervención, casi preferiría dar el acto por terminado y a casita. Tengo la férrea impresión de que nada de lo que diga o cuente puede superar en elocuencia y en interés a lo dicho por el presentador. Tomo el micrófono y cuento algunos detalles más acerca de la novela. El rostro de los periodistas congregados es bastante expresivo. Parece interesarles de veras el asunto. Al término de mi intervención, los medios allí convocados toman la palabra para hacer una ronda de preguntas. Me agrada el interés despertado. Puebla, que estaba allí como periodista y como amigo, acude en mi ayuda interviniendo de forma precisa y con las preguntas justas para que me luzca un poco. Es amigo como ya he dicho. Comienzo a relajarme mientras respondo una tras otra a las dudas surgidas. El acto termina en torno a las 12:45 y nos dirigimos con buen ánimo hacia el servicio de catering que ofrece canapés y bebidas a discreción. En un aparte, respondo a las preguntas de un par de medios. Y todo termina. Tal y cómo había empezado. Tal y cómo estaba previsto. Con la ilusión intacta a la que añadir una agradable y relajante sensación de tranquilidad. Esto funciona.


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8 comentarios:

Blogger miguel baquero ha dicho...

Enhorabuena por haber salvado el primer round. Siempre he pensado que eso de las presentaciones es el trabajo más duro que debe hacer un escritor, con diferencia. Duro, digan lo que digan, como trabajar en un andamio a pleno sol. Nunca se sabe si en algún momento se va a romper el arnés...

18 de septiembre de 2008, 21:56  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Apreciado Miguel: no voy a cometer el error de compararlo con el esfuerzo físico que supone picar piedra en una mina, pero te aseguro que, aun teniendo en cuenta el inmenso placer que supone la oportunidad de dar a descubrir a los demás el resultado de meses de trabajo propio y comprobar cómo éste genera interés, la mayor parte del tiempo, es más duro -pesado- de lo que suponía. Llevo toda la semana con la lengua por fuera, corriendo de un lado a otro (Onda Madrid, Onda Cero, Localia...), jugándotela en cada palabra, en cada frase para que todo quede bien matizado y nada se malinterprete. Prisas. Nervios. Citas.

Nunca pensé que diría algo así, pero estoy deseando que llegue el sábado para poder desconectar de todo esto un poco.

Abrazos,
Pedro de Paz

19 de septiembre de 2008, 10:09  
Blogger Ángel Gasóleo ha dicho...

Pues qué envidia que das, Pedro; no te estreses y disfruta a tope de este momento.
Un saludo

19 de septiembre de 2008, 18:38  
Anonymous child in time ha dicho...

Yo ya no sé qué más decirte, tron. Nada, que viva la madre que te parió.

19 de septiembre de 2008, 20:35  
Anonymous rubensancheztrigos ha dicho...

Recibí la convocatoria de prensa, y huelga decir cuánto me hubiera gustado ir, pero otro compromiso periodístico a la misma hora -y no en el mismo lugar, desde luego-, lo dejó en agua de borrajas.

En breve, en cuanto acabe Saldaña, me gustaría realizarte una entrevista para una revista en la que colaboro. Hablamos.

Abrazos.

21 de septiembre de 2008, 12:15  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Gracias, Ángel. Lo cierto es que se disfruta. Mucho. Aun a pesar de todo.

Gracias, Child. No hace falta que digas nada. Tú y yo sabemos. :-)

Cuando quieras, Rubén. Estoy a tu disposición.

Abrazos,
Pedro de Paz

21 de septiembre de 2008, 16:42  
Blogger mar ha dicho...

Hola Pedro, lo cierto es que el libro no he tenido oportunidad de leerlo pero ha sido una sorpresa encontrar mis fotos en tu blog ya que nadie me aviso al respecto. Me alegra que te gustaran y que las hayas firmado.

Un saludo.

Mar Cejas

23 de noviembre de 2009, 3:32  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

A cada cual lo suyo, Mar. Las fotos me gustaron mucho y lo de reconocer y firmar las fotos que empleo en mi blog suelo hacerlo siempre que conozco el origen de las mismas, lo cual, en Intenet, no siempre es fácil.

Un saludo.

23 de noviembre de 2009, 10:03  

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