Mentiras completas y verdades a medias



sábado, 20 de marzo de 2010

Cultura. Los cojones

Parafraseando —más o menos— a Madame Roland, «Cultura. Hay que joderse la cantidad de crímenes que se cometen en tu nombre». Ayer se aprobó la Ley de Economía Sostenible que, entre sus contenidos, cuenta con la presencia de una serie de artículos orientados a endurecer el tratamiento de aquellas páginas web que proporcionen o faciliten el acceso a contenidos protegidos por derechos de autor cuando éste se lleve a cabo sin los permisos pertinentes, básicamente la autorización de su autor. La reacción de a comunidad internáutica no se a hecho esperar. Que si «a las barricadas», que si «compañeros, esto es intolerable», que si «vulneración de derechos fundamentales», que si insumisión popular…. Más de lo mismo y lo mismo de siempre.

A pesar de que pueda pensarse lo contrario yo estoy plenamente a favor del intercambio de Cultura en su acepción más pura y literal. Intercambio. Entrega de un bien o valor a cambio de otro. Ahora yo me pregunto: ante la descarga por la patilla de una película, juego o CD, ¿qué es lo que aporta el descargador? A cambio del bien cultural entregado por el cineasta, programador o músico, ¿Qué bien de similar y equitativo valor cultural entrega a cambio el que realiza la descarga?. Lo diré. En un 90% de los casos: ninguno. Porque lo que se glosa y se reza tras un concepto tan noble y loable como el que puede representar la libre difusión de la Cultura no es más que la bastarda pretensión del consumo de bienes de ocio por la patilla. Así de simple. Nadie, salvo unas muy escasas excepciones, solicita que se intercambien gratuitamente los libros de texto de los centros educativos o la recopilación de las tesis doctorales publicadas durante los últimos diez años sino que lo que se busca por la red es el acceso al juego Heavy Rain, a la última temporada de Lost o a la última película de Indiana Jones. Y el impulso de tratar de ahorrarse un dinerito en nuestras opciones de ocio, corriendo los tiempos de crisis que corren, puede incluso contemplarse con comprensiva benevolencia. El tratar de crear un movimiento que legitime un expolio sistemático vistiéndolo razones y argumentos tan nobles como los derechos universales, la lucha contra la censura y la libertad de expresión insulta la inteligencia de muchos. La mía entre ellas.

Que no esté a favor de la forma en la que funciona la SGAE —que no lo estoy— ni tampoco en la que se gestionan los derechos de autor y que piense que la situación es muy mejorable no quiere decir que me alinee diametralmente en favor de lo contrario, por muy difícil que le resulte de entender a muchos en este país de maniqueos donde o eres bueno o eres malo, o eres blanco o eres negro o eres del PSOE o sino, por pelotas, debes de ser del PP. «No es esto, no es esto», que decía Ortega. La ley antes mencionada no es idónea, por muchos motivos, y yo soy el primero en ser crítico con ella, pero eso no significa que, por ello, deba estar a favor de conceder patente de corso para ejercitar otra serie de actividades que resultan igual de deplorables. Sigo insistiendo en dos ideas capitales: en lo que no se asuma que 1) el legítimo propietario de un bien de carácter cultural es su autor y que tanto el derecho nacional, el internacional y el sentido común le asiste cuando postula que no hay nadie por encima de él que albergue el derecho a determinar cómo y de qué manera debe gestionarse y distribuirse su obra y mucho menos algún cantamañanas abanderado de consignas panfletarias que le enajene por el morro el producto de su trabajo y su esfuerzo para colgarlo del Rapidshare y 2) que la generación de Cultura no se produce de forma espontánea ni crece de los árboles, que ésta tiene, no ya un precio, sino un coste , que ese coste necesita ser sufragado y que toda lógica apunta a que quien debe sufragarlo sea quien disfruta de él, insisto, en lo que esos dos aspectos a los que la lógica apela sin compasión no le queden claros a todo el mundo, desde el internauta ocasional al más talibán de los subversivos culturales, no llegaremos jamás a ningún punto de entendimiento. Jamás.

Y así nos lucirá el pelo. A todos.

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18 comentarios:

Blogger Guillermo ha dicho...

Suscribo palabra por palabra, Pedro, incluso las del argot que no entiendo, pero confío en tu honesta bronca con tanto pelandrún seudo libertario que nos sirve pelados y cocidos a las fauces de los traficantes de cultura ajena y a los imbéciles que creen que la poesía o la narrativa, o la música o el cine, crecen porque hay aire y llueve de vez en cuando, y sólo hay que salir a recogerla. Pues que recogidos estamos, en el sentido argentino de la palabra...

20 de marzo de 2010, 15:21  
Blogger Samantha Keyela ha dicho...

No, si no es que no les queden claros los dos aspectos, es que a la gente de aquí lo único que nos retiene de chorizar lo que sea es la posibilidad inmediata de que nos pillen, y en internet la impunidad es total.

20 de marzo de 2010, 15:45  
Blogger Paco Gómez Escribano ha dicho...

Yo también suscribo tus palabras, Pedro. El autor debe cobrar por su obra, esto es un principio básico. Sabes qué pasa, Pedro, que una cosa es cobrar y otra hacerte multimillonario. Lo digo porque tanto los CD's como los DVD's eran carísimos en mi época (ahora no sé ni a cómo van, ya no compro ni unos ni otros). Por eso proliferaron las descargas. Si hubieran sido más baratos esas paginas habrían tenido que cerrar. Pero claro, había que mantener a esos actores yankis y sus mansiones y sus cochazos. Y a esos grupos musicales de componentes extravagantes, de juerga en juerga con sus ferraris.
Dicho esto, concluyo afirmando que yo, sencillamente, cerraría esas páginas. El que quiera algo que lo pague y el que no tenga pasta que acuda a bibliotecas públicas. Ahora tienen no sólo libros, sino música, juegos y pelis. Y gratis, sin robar a nadie. Un saludo.

20 de marzo de 2010, 18:17  
Anonymous Jose vicente marquez ha dicho...

Si, todo eso está muy bien y es muy moderno y tal. Pero, quien para los pies a los CHORIZOS que se están llevando el dinero que yo pago cada vez que compro una impresora, disco duro, CD, etc. Manda cojones. El dia que toda esa panda de mangantes devuelvan el dinero robado, podrán exigir algo. Mientras tanto, no tienen ninguna autoridad moral.

20 de marzo de 2010, 20:40  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Esos CHORIZOS son muy fáciles de localizar y perseguir, José. Comienza a indagar entre los fabricantes, distribuidores y mayoristas de soportes que, estando obligados por ley a abonar de sus beneficios (Artículo 25, punto 4 de la Ley de Propiedad Intelectual) el coste que supone el canon de compensación por copia privada, te lo repercuten a ti cada vez que compras una impresora, disco duro, CD, etc.

De autoridad moral hablamos cuando quieras, pero aprende primero a disparar contra el blanco correcto. Y a instruirte en lo que debates en lugar de repetir a pies juntillas consignas manejadas por cuatro sinverguenzas.

20 de marzo de 2010, 21:51  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Me resulta inconcebible que un escritor pueda estar en contra de la libre difusión de la cultura. Alguien capaz de tirar piedras contra su tejado. No lo entiendo.

21 de marzo de 2010, 1:33  
Anonymous Jose vicente marquez ha dicho...

¿Los fabricantes, distribuidores? Jeje me parto. ¿Asi que ese "ente" llamado fabricantes han de pagar dinero a los artistas por producir impresoras? ¿En función de que? Es un completo absurdo e injustificable, Pedro.
Eso que tu llamas "los fabricantes" son empresas que se deben a sus accionistas y a sus empleados para ser competitivas.
Otra cosa es que los "artistas" (por llamar de algun modo a la fauna que tenemos) hagan chantaje al de la ceja o al político de turno y este se baje los pantalones por evitar que los personajillos hagan ruido (que manda narices que se aprovechen de su faceta pública para soltar su speech ideológico).

Por supuesto que disparo contra el blanco correcto, Pedro. Y por supuesto todo el mundo tiene muy claro quienes son los sinverguenzas, otra cosa es que los que teneis intereses directos no lo reconozcais. Posiblemente yo haría lo mismo si pudiera llevarme una tajada por la cara de tu trabajo. Piensalo, cada vez que tu, por ejemplo, encendieras el ordenador que usas para ganarte el pan, que yo me llevara un dinerito sin moverme de mi sitio. No está mal, ¿eh?

Saludos, Pedro.

21 de marzo de 2010, 2:03  
Anonymous Jose vicente marquez ha dicho...

Por cierto, Pedro. No te tomes mi comentario como nada personal. Personalmente creo que haces muy buen trabajo y que, por supuesto, todo el mundo merece ser remunerado por ello... dentro de la economía de mercado.

Creo sinceramente que la imagen que esta dando la "esfera cultural" es lamentable. Cosas como querer cobrar por poner música en la peluquería (!), aun siendo anecdóticas, rayan en lo esperpéntico. Deberíais luchar por vuestros intereses, pero siendo inteligentes y yendo hacia donde va el mercado, no al revés. De lo contrario, Pedro, os auguro muy mal futuro.

21 de marzo de 2010, 2:23  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

No te confundas, anónimo. La libre distribución de la cultura es el que alguien te diga por EMAIL que no puede encontrar tu libro y tú se lo remitas a vuelta de correo electrónico en formato PDF (como pueden acreditar muchos de los habituales de este blog). O que decidas regalar a los lectores un volumen de ocho relatos en formato eBook. Eso es libre distribución de la cultura. Porque en ambos casos, el legítimo gestor de esos contenidos soy yo. Y los regalo libremente porque me da la real gana sin que ningún soplagaitas con ínfulas de libertador digital los trinque y, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo -y, sobre todo, sin preguntarme a mí-, los distribuya sólo porque "él lo estima oportuno".

------------------

¿Que en función de qué debe pagar un fabricante el canon, José Vicente? En función de que *ES EXACTAMENTE ESO* lo que especifica la ley. Esa ley sobre la que tratas de debatir y que me acabas de demostrar que ni siquiera has ojeado. Ni para poder argumentar de dónde surge el canon, quien es el auténtico responsable de pagarlo y por qué debe de hacerlo.


Artículo 25, punto 1 de la LPI
"La reproducción realizada exclusivamente para uso privado, mediante aparatos o instrumentos técnicos no tipográficos, de obras divulgadas en forma de libros o publicaciones que a estos efectos se asimilen reglamentariamente, así como de fonogramas, videogramas o de otros soportes sonoros, visuales o audiovisuales, originará una compensación equitativa y única por cada una de las tres modalidades de reproducción mencionadas, en favor de las personas que se expresan en el párrafo b) del apartado 4, dirigida a compensar los derechos de propiedad intelectual que se dejaran de percibir por razón de la expresada reproducción. Este derecho será irrenunciable para los autores y los artistas, intérpretes o ejecutantes."
[...]
Artículo 25, punto 4 de la LPI
"En relación con la obligación legal a que se refiere el apartado 1, serán:
a) Deudores: Los fabricantes en España, en tanto actúen como distribuidores comerciales, así como los adquirentes fuera del territorio español, para su distribución comercial o utilización dentro de éste, de equipos, aparatos y soportes materiales previstos en el apartado 2.

Los distribuidores, mayoristas y minoristas, sucesivos adquirentes de los mencionados equipos, aparatos y soportes materiales, responderán del pago de la compensación solidariamente con los deudores que se los hubieran suministrado, salvo que acrediten haber satisfecho efectivamente a éstos la compensación y sin perjuicio de lo que se dispone en los apartados 14, 15 y 20.
"


En cualquier caso no hablamos solamente de rendimiento económico y de "economía de mercado". Hablamos del derecho, asistido por ley a que el autor gestione su propia obra él como estime oportuno.


Artículo 17 de la LPI
"Corresponde al autor el ejercicio exclusivo de los derechos de explotación de su obra en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que no podrán ser realizadas sin su autorización, salvo en los casos previstos en la presente Ley."


No. Los que propician las descargas no vulneran la ley. No. Ya. Y en una cosa sí te doy la razón. Literalmente. En efecto: cada día más gente tiene muy claro quienes son los sinverguenzas. Otra cosa es que lo quieran reconocer. O les compense hacerlo.

Y no te preocupes, no es personal. Sólo negocios.

21 de marzo de 2010, 3:18  
Anonymous Roque ha dicho...

Pues será lo que pone la ley pero sigo sin entender ni ver justo por que los fabricantes riene que pagar un canon a los titiriteros. Y sobre todo por que ese canon acabo pagandolo yo.

21 de marzo de 2010, 12:05  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Vamos a ver, Roque, si vamos dejando de tener que explicar lo obvio que nos está quedando el tema un poco largo.

El canon nace exactamente motivado por una colisión de derechos. Ni vulneración de la presunción de inocencia, ni me cobran por anticipado por si robo, ni me tratan como a un delincuente ni gilipolleces panfletarias varias. El Art. 17 de la Ley de Propiedad Intelectual garantiza claramente al autor algo tan natural como el pleno y completo derecho de gestión sobre su creación y su obra. Faltaría más que la obra pudiese ser de cualquiera menos de su autor, no te jode. Los medievalismos se extinguieron hace ya mucho tiempo. Pero el Art.31 de la misma ley garantiza al ciudadano su derecho a ejercer la libre copia de cualquier bien sujeto a propiedad intelectual sin permiso expreso del autor siempre y cuando lo haga bajo determinadas circunstancias -uso privado, sin fines lucrativos, origen legítimo de la copia, etc-. A poco que se tengan dos dedos de frente, se sepa leer y se lea con cierta atención la LPI no limitándote a repetir las consignas panfletarias que los miembros del Komitern se dedican a esparcir por los foros y blogs, uno se de cuenta que el ejercicio de un derecho resulta lesivo para el otro. La ley resulta contraria la lógica. No se le puede decir a un autor: "Sí, tienes plenos derechos sobre tu obra, pero no... Bajo determinadas circunstancias, la gente puede sacar copias de tus obras sin tu permiso con lo que es legítimo que tengas todos los derechos pero no los tienes". Para compensar esa evidente lesión de derechos, la ley crea la figura del "Canon de Compensación por Copia Privada" o lo que la gente conoce coloquialmente por el nombre de "El puto canon de los cojones" que, en el fondo, no es más que un mecanismo que pretende resarcir en cierta medida a los autores por ese recorte en sus derechos que supone la concesión del ejercicio de la copia privada. Y esto es puramente así, te cuenta la patraña que te cuente el iluminao de turno.

Ahora bien. Veamos quien debería, desde una perspectiva legal y ética, abonar el importe que supone ese canon. Podria hacerlo el ciudadano puesto que el derecho a copia se le ha concedido a él, pero no sería justo. El ciudadano pretende acceder a la cultura, no lucrarse con ello. Vamos entonces a acceder a las fuentes. La ley garantiza al ciudadano el derecho a copia, pero no puedes guardarte la copia de un mp3 en un bolsillo. Para ejercitar tu derecho necesitas un soporte físico. Un Pendrive. Un CD. Un DVD. Lo que sea ¿Quien es, entonces, el que se lucra realmente, el que obtiene realmente un beneficio económico con el ejercicio de un derecho que lesiona los de los autores? En efecto, los fabricantes de soportes. Por ese motivo, la ley, que podrá no ser sabia, pero pretende ser justa, obliga a pagar el canon a aquél realmente que obtiene pingues beneficios del motivo de la existencia del mismo. Y que no es el ciudadano.

21 de marzo de 2010, 12:49  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

[... sigue ...]

Y ahora el surrealista rizado de rizo, la traca final, el acabose. Los fabricantes, que tontos no son, en lugar de abonar dicho canon de sus beneficios puesto que su aplicación redunda en ellos y surge de una cicunstancia que aparentemente los lucra, lo que hace es trasladar y repercutir al comprador final un coste legal y fiscal que solo ellos deberían asumir. Y mediante no se que arte de birlibirloque -desde luego deben disponer de una agencia de prensa e imagen bastante más eficaz y competente que los aparvaos de la SGAE- consiguen que el ciudadano se cabree contra el legitimo acreedor de ese canon QUE ELLOS *NO* DEBERÍAN ESTAR PAGANDO. Es decir, consiguen que el ciudadano les haga el caldo gordo y que, en lugar de arremeter contra quien les está haciendo realmente pagar el canon, arremetan contra quien legítimamente lo cobra, logrando que, en el caso de que la presión social consiga en un futuro la retirada del canon -que lo dudo-, la ciudadania haya contribuido mediaticamente a la retirada de una obligación legal y fiscal QUE LES CORRESPONDE POR LEY PAGAR A ELLOS. Les habeis quitado de enmiedio una obligación fiscal... ¡Y sin costarles un duro!. Maquivélicamente, la jugada resulta perfecta.

Así que ahora, si quereis, le seguís bailando el agua a tres iluminaos y sobre todo, al que de verdad se lo está llevando crudo con el hecho de que a ti, como ciudadano, la ley te permita hacer, a mi costa, copias de mis obras.

21 de marzo de 2010, 12:50  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Cuanto te paga el osito teddy por lamerle el culo?

21 de marzo de 2010, 13:31  
Anonymous Rober ha dicho...

Pues yo me estoy enterando hoy de un par de cosas muy interesantes que no conocía y que creía que eran como me las habían contado. Creo que debo replantearme un par de enfoques.

Gracias, Pedro, por las explicaciones.

21 de marzo de 2010, 13:35  
Blogger Fernando ha dicho...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

23 de marzo de 2010, 18:10  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Fernando, con todo el afecto... Si después de lo explicado en los comentarios de esta entrada sigues recurriendo a frases como:

"es Vd un presunto pirata chorizo"

... es que no has entendido -o no te has parado a leer- nada acerca del origen del canon :-)

Saludos,
Pedro

24 de marzo de 2010, 21:32  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Lo siento Don Pedro, yo le niego la mayor, en el momento que usted me vende un libro o un cd ya no es suyo es mio, y al ser mio yo con ello puedo hacer los que quiera. Es como si un fabricante de coches me dijera que como el coche lo hizo el le tuviera que pagar por circular por esta carretera ya que la gente lo ve por la calle. Y no se escude en temas como licencias de uso y demas vainas ya que si fueran licencias de uso usted deberia de reponerme gratuitamente un cd en caso de rotura o un libro que se me perdiera. Pero no solo eso no ocurre sino que ademas me cobran cuando reeditan un disco y lo pasan de Vinilo a CD o una pelicula de VHS a DVD y de esta a Blu Ray. Le pongo un ejemplo a mi me encanta Blade Runner yo compre la edicion en VHS, luego tuve que comprar la de DVD puesto que los videos desaperecion y finalmente me la tendre que comprar en Blu Ray puesto que desapareceran los DVD y para verla pues ala gastate otros 30€. ¿Eso es justo?, lo siento yo eso no lo veo justo ni legal, si usted me vende un libro es mio y por lo cual yo se lo dejare a quien quiera, lo utilizare de pisapapeles o incluso puede que lo lea, jajaja.

Un Saludo.

12 de abril de 2010, 20:37  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Estimado anónimo: puesto que tan aficionado es a los ejemplos, yo también puedo ponerle varios. Usted puede comprar una navaja albaceteña, pero por muy suya que sea y por mucho que la haya pagado, no puede hacer con ella lo que le venga en gana. Y mucho menos si aquello que pretende hacer trasgrede la ley como pudiera ser, por ejemplo, acuchillar al cabrón de su jefe. Por otra parte permítame decirle que su argumentación está viciada de raíz. Cuando usted escanea un libro o ripea un disco o un DVD y lo cuelga en una web o lo incorpora a un programa P2P, no está prestando el libro o el disco o el DVD que usted compró y pagó. Esta distribuyendo SU CONTENIDO al tiempo que su libro o su disco o su DVD original reposa muy tranquilito en las estanterías de su casa. Usted no presta su libro (que, en efecto, compró y pagó religiosamente). Usted está replicando, duplicando, triplicando o ene-plicando un CONTENIDO protegido por derechos de copyright en un soporte diferente al que usted compró y pagó. Porque, insisto, su libro, su disco o su DVD se queda en su casa. Y contra la réplica y distribución, sin los derechos pertinentes, de ese CONTENIDO existen normas legales y legitimidades morales.

Un saludo.

12 de abril de 2010, 21:20  

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