Mentiras completas y verdades a medias



viernes, 28 de noviembre de 2008

Cuotas de estupidez

Cultura 3.0 es una interesante iniciativa cultural surgida en la red con el fin de abrir una vía de debate crítico sobre aspectos relativos con la ciencia, la política, la cultura, la sociedad… Uno de sus gestores, Vicente Carbona, ha recibido recientemente un insólito correo electrónico. El mensaje procedía del Ministerio de Igualdad —ese ministerio-florero con ministro ( Sí, ministro(1) ) a juego—, concretamente provenía de Ana Moltó, a la sazón Directora —aquí sí, ¿ves?— de Programas del Instituto de la Mujer, e indicaba textualmente: «He visto la presentación del estudio Cultura 3.0 a través de la página web de Edge. ¿Cómo es posible que en el equipo de trabajo sólo haya una mujer? Le agradecería su respuesta. Atentamente».

Bien está que sembremos la semilla de la igualdad —bien entendida, por supuesto. Despropósitos, aparte— doquiera que vayamos, pero esto clama al cielo. La generación de iniciativas de este tipo, que suelen ir precedidas de una serie de circunstancias singulares, completamente aleatorias y absolutamente arbitrarias —que podrían darse o incluso no darse nunca— no es como repartir barras de pan o entregar subvenciones a los amigos. No suele escogerse ni el quién ni el cómo. Surge. Brota. Es un proceso inherentemente natural, espontáneo. Impreciso. Imprevisible. No es un concepto de carácter igualitario ni sujeto a ningún tipo de cuota o prebenda. En un determinado momento, las condiciones adecuadas para llevar adelante un proyecto de este cariz pueden confluir en un colectivo compuesto por cinco hombres y una mujer de igual manera que pueden hacerlo en uno compuesto por cinco mujeres y un hombre. Y en ambos casos resulta igual de legítimo y válido. Lo que hay es lo que hay y lo que surge es lo que surge. Tratar de exigir, llamar la atención o solicitar una cierta regularización sobre aspectos como los mencionados, tratar de exigir cómo, cuándo y en qué condiciones y contextos deben surgir las manifestaciones o iniciativas culturales es como tratar de ponerle puertas al campo, como tratar de regularizar y cuantificar la forma en la que debe llover y cuándo y cuánto debe de hacerlo, como protestar porque la generación del 98, la del 27 o la tan aclamada generación Nocilla no alberga una distribución mínima, reglada, consensuada y proporcionada. Ese tipo de exigencias si que conllevan una determinada cuota. De estupidez.

Una pequeña maldad. El Ministerio de Igualdad, ¿es un cargo público o una carga pública?

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(1) Me niego a poner esa gilipollez de ministra. Cuando me refiera a la srta. Aído, quizá lo haga, pero cuando me refiera al cargo, éste es el de ministro. Diga la RAE lo que diga.

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3 comentarios:

Blogger RafaG ha dicho...

Capullo (con cariño), pulica enteros los feeds..., no tienes nada que perder, y mucho que ganar. ;)

Besitos.

RafaG

28 de noviembre de 2008, 19:12  
Blogger Samantha Keyela ha dicho...

Definitivamente, me quedo con el Ministerio del Amor de Espe Orwell. Al menos las hostias se entienden.

Saludos

28 de noviembre de 2008, 23:37  
Blogger Pedro de Paz ha dicho...

Gracias, querido Rafa. Ni siquiera me había dado cuenta. Ya está corregido. :)

O el de deportes, Samantha. Puestos a apostar por disparates...

Abrazos,
Pedro de Paz

29 de noviembre de 2008, 11:56  

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